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2.1.17. Antártida
Incluye al Sector Antártico Argentino y a las islas ubicadas entre los 25° O y los 74° O al Sur del paralelo 60º S, como las Orcadas y Shetland del Sur. El Sector Antártico Argentino comprende en su totalidad a la Península Antártica formada por cadenas montañosas, en tanto las islas e islotes adyacentes presentan costas irregulares con bahías y fiordos, terreno rocoso cubierto de nieve, glaciares, volcanes y montañas. El clima es extremadamente frío, con temperaturas medias bajo cero (mínimas del orden de los –40º C), presencia de nieve y hielo todo el año, y vientos muy fuertes. Debido a la rigurosidad del clima y por estar la mayoría de las áreas terrestres cubiertas con nieve y hielo la mayor parte del año, la flora es muy escasa y está limitada a los sectores próximos al mar, que pierden la cobertura nívea durante el breve verano antártico. Tal es el caso de paredones o terrenos rocosos con pronunciada pendiente donde no se acumula la nieve, e islas con cierta actividad volcánica que determinan condiciones más favorables de temperatura. Allí se encuentran placas de líquenes o cojines de musgos. Excepcionalmente hay matas de fanerógamas.
Diversidad de especies

La zona continental antártica es muy pobre en especies animales y vegetales. Las únicas especies de plantas vasculares nativas existentes en la eco-región son una gramínea (hierba pilosa antártica o pasto antártico - Deschampsia antarctica) y una cariofilácea (el clavelillo antártico - Colobanthus quitensis). Predominan los líquenes, musgos y algas, entre los que existen numerosos endemismos. Cubriendo los suelos ondulados libres de nieve, aparece un alga terrícola que es nitrófila creciendo asociada a los criaderos de pingüinos. Existen dos especies introducidas por el hombre (gramíneas de origen europeo), que vegetan en las inmediaciones de las bases permanentes.


La fauna antártica se reduce a focas, pingüinos, otras aves e invertebrados asociados a los escasos manchones de vegetación existentes; en los que se encuentran ácaros, insectos, crustáceos de agua dulce y tardígrados. Los colémbolos resultan ser los insectos más numerosos, además de los ácaros, siendo muchos de estos últimos, parásitos de aves y mamíferos marinos. Por contraste, los mares y las zonas litorales exhiben una gran biodiversidad.
Estado de conservación

Es quizás la eco-región menos degradada de todas. Debido en parte a sus condiciones climáticas y ambientales, pero también a los acuerdos establecidos en el marco del Tratado Antártico. Los factores que inciden sobre la diversidad biológica de la Antártida son el cambio climático global, el aumento de la superficie del agujero de ozono, la introducción de especies exóticas y la pesca.



2.1.18. Mar Argentino: Ver sección 2.3 de Ecosistemas Marinos

2.2 Humedales
El sistema de clasificación de las eco-regiones, tal como se describen en la sección anterior, fue elaborado sobre criterios basados, fundamentalmente, en los ecosistemas terrestres. De manera complementaria en la Argentina se está trabajando en un sistema de regionalización para los humedales de su territorio. Dado que algunos de los sistemas de humedales tienen importancia regional y global, merecen una breve descripción. A los efectos de la definición de estos sistemas se ha tomado la de la Convención de Ramsar por ser la de mayor difusión.
Planicie de inundación del Río Paraná: Tal como lo describe el sistema de clasificación de la Convención de Ramsar, las planicies de inundación involucran varios tipos de humedales. En el caso del Río Paraná, podemos señalar el tramo de Paraná Medio como un gran complejo que atraviesa varias eco-regiones y que tiene una importancia regional excepcional.
Cuenca de los Ríos Salí-Dulce: La mayor cuenca endorreica de la Argentina, con nacientes en las Yungas y en su extremo distal el gran complejo de humedales de los Bañados del río Dulce y la Laguna de Mar Chiquita.
Humedales de las Zona Costera: Abarca toda la región costera, con elementos significativos como los humedales vinculados a la Bahía Samborombón, o el estuario de Bahía Blanca y los intermareales de la zona costero patagónica. De suma importancia en el sostenimiento de la biodiversidad característica como por ejemplo las aves migratorias.
Vegas de Altura: Son humedales ubicados en la zona cordillerana por encima de los 3.000 m.s.n.m, de suma importancia como: reguladores de los regimenes hídricos locales, fuente de recursos para los herbívoros nativos como la vicuña y la ganadería trashumante.
Lagunas Altoandinas: Características de la Puna y el Altoandino, ricas en especies endémicas y con variaciones de salinidad desde dulce a hipersalinas.
Turbales: Con un gran desarrollo en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, son importantes como reservorios de carbono y reguladores del régimen hidrológico. No obstante, son habitas muy distribuidos por todo el país incluyendo algunos tipos de “mallines” en la Patagonia o los “bofedales” en la Puna.

2.3- Los Ecosistemas Marinos (El Mar Argentino)
Las áreas costeras y los espacios marítimos argentinos integran la eco-región marina del país
La subregión Litoral o costera incluye las franjas de ecosistemas marinos comprendidos en el Infra, Meso y Supralitoral, pudiendo definirse esta última como la franja nunca cubierta por el agua pero muy influenciado por el mar debido a la humectación, salpicaduras, actividad biológica e influencia del mar en la dinámica de los materiales de las cosas. Esta subregión alberga una variada gama de nichos de nidificación y reproducción de la mayor parte de mamíferos y aves marinos.
La subregión Oceánica Atlántica está influenciada por dos sistemas de corrientes oceánicas, la de Brasil que fluye hacia el sur y la de Malvinas que, originada por la rama norte de la Corriente Circumpolar Antártica, corre hacia el norte. Estas corrientes se encuentran a una latitud cercana a los 38-39°S. esta zona es conocida como la Confluencia Brasil- Malvinas, que separa aguas subtropicales y subantárticas . Al colisionar ambas corrientes la Corriente de Malvinas gira hacia el este y luego hacia el sur acompañada por la corriente del Brasil. Esta región se caracteriza por una alta variabilidad de mesoescala observada en imágenes satelitales de infrarrojo, altimetría satelital, boyas derivantes, etc.
La Subregión Oceánica Antártica incluye los mares que rodean la Península Antártica y el Pasaje de Drake que delimita al” Sector Antártico Argentino”. El Frente Polar Antártico separa aguas subantárticas (al norte) de aguas antárticas (al sur). Esta última se caracteriza por aguas de baja temperatura (menores a 4°C) baja salinidad y concentraciones relativamente alta de nutrientes.

Diversidad de especies3
La biodiversidad marina se encuentra integrada por unas 200.000 especies descriptas hasta la actualidad, en su gran mayoría invertebrados y organismos planctónicos. En las costas de Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur la vegetación marina adquiere gran desarrollo, existiendo «praderas» marinas con enorme diversidad de algas verdes, rojas y pardas, asentadas en los fondos del mar. Entre esas últimas, se destacan los «bosques» de cachiyuyo (Macrocystis pyrifera), cuyos frondes alcanzan decenas de metros de longitud. Esta alga es una de las principales fuentes de materia prima a nivel mundial para la producción de alginatos. La riqueza en moluscos bivalvos, crustáceos y peces comerciales es notable en los mares patagónicos. Son abundantes el mejillón rayado, cholga, centolla, sardina fueguina, merluza y róbalo.
Se estima que la diversidad ictícola del Mar Argentino está compuesta por unas 450 especies de peces. De éstas, alrededor de 60 son relativamente comunes y 40 son capturadas con fines comerciales (siete representan más del 70% de las capturas totales). Entre los peces cartilaginosos, la familia Rajidae esta representada por 22 especies y los tiburones por 35. Si bien la diversidad de la ictiofauna es menor a la de otros mares, la productividad de esta eco-región marina es importante, dada la alta concentración de fito y zooplancton, lo que se traduce en una gran riqueza pesquera. Estas características hacen que la costa argentina sea de gran interés para la conservación y para las economías locales y regionales.
Las costas argentinas son visitadas por tres especies de tortugas marinas: la tortuga verde (Chelonia mydas), la tortuga cabezona (Caretta caretta) y la tortuga laúd (Dermochelys coriacea).
La zona costera alberga un sinnúmero de especies de aves, tanto residentes como migratorias, especialmente aquellas que visitan o nidifican en los humedales costeros. En las costas argentinas nidifican 17 especies de aves marinas4 (pingüinos, petreles, cormoranes, gaviotas, gaviotines y skúas), Algunas de estas especies de aves marinas son muy abundantes. Ejemplos son la gaviota cocinera (Larus dominicanus) ; y el pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) que es el ave marina más abundante y de mayor rango de distribución en la costa de la Patagonia. Otras especies tienen pequeñas poblaciones endémicas. Por ejemplo: la gaviota de Olrog (Larus atlanticus) tiene un rango de distribución reproductiva que se restringe a sólo dos áreas: el Sur de la provincia de Buenos Aires y el Norte del Golfo San Jorge. Además de las especies residentes, numerosas aves marinas migratorias visitan el Mar Argentino.
En cuanto a los mamíferos marinos, las aguas costeras y oceánicas forman parte del área de distribución de 14 especies de delfines, delfines picudos y marsopas, dos de cachalotes y siete de las 11 especies de ballenas existentes. Entre ellas, una de las poblaciones de la ballena franca austral elige las aguas costeras de la Península de Valdés para reproducirse. Tres especies de ballenas del género Balaenoptera visitan las aguas de la plataforma y el talud durante sus migraciones hacia las áreas de alimentación antárticas: la ballena azul (B. musculus), la fin (B. physalus) y la sei (B. borealis). Uno de los delfines más pequeños del planeta, la Franciscana o Delfín del Plata (Pontoporia blainvillei) es uno de los mamíferos marinos más amenazados de las costas argentinas.
Los pinnípedos se encuentran representados por tres especies que se reproducen localmente: el lobo marino de un pelo sudamericano (Otaria flavescens), el lobo marino de dos pelos sudamericano (Arctocephalus australis), y el elefante marino del Sur (Mirounga leonina). Existen diez apostaderos del lobo marino de dos pelos en la Argentina. La mayor concentración en el Mar Argentino se encuentra en Isla Rasa (Chubut) , seguida por otras dos concentraciones importantes que se encuentran en la Isla de los Estados (Tierra del Fuego, Antártida e islas del Atlántico Sur) e Isla Escondida (Chubut). La única agrupación continental de elefantes marinos del Sur se encuentra en la Península de Valdés.
Estado de conservación

Es, probablemente, uno de los sectores marino costeros mejor conservados en el mundo.


Entre las actividades que afectan la biodiversidad de la ecorregión, se pueden mencionar: La pesca, en sus diversas artes; a nivel local la expansión urbana; algunas actividades turísticas; actividades vinculadas con la explotación de hidrocarburos;
En el sector costero existe un sistema de áreas protegidas adecuado, no obstante, el sector marino, puede requerir una mayor cobertura
Los principales ejes en los que se está trabajando son (SAyDS (2006a):


  • Establecimiento como criterio de gestión, de estrategias de manejo integrado de las zonas costeras.

  • Establecimiento de áreas marinas protegidas en ambientes oceánicos y programas de monitoreo que permitan el manejo adaptativo de las mismas.

  • Elaboración o actualización de planes de manejo para áreas protegidas existentes.

  • Promover que las áreas protegidas permitan al mismo tiempo la protección de ambientes marinos

  • y el desarrollo de pesquerías responsables.

  • Promover la coordinación entre el manejo de las áreas marinas protegidas y el manejo integrado

  • de ecosistemas adyacentes.

  • Establecimiento de mecanismos que permitan la coordinación entre organismos encargados del manejo de las pesquerías y del medio ambiente.

  • Evaluación de impacto ambiental de especies exóticas y propuesta de medidas de control o erradicación.

  • Elaboración de estrategias de trabajo cooperativo a nivel interprovincial e internacional con el objetivo de manejo y conservación de varias de las especies que migran o dispersan entre provincias o que se desplazan a países limítrofes.

  • Elaboración de programas de monitoreo de cambios costeros, particularmente de la degradación o pérdida de los ambientes, a través de sensores remotos y sistemas de información geográficos.

  • Mejoramiento de los sistemas de procesamiento de residuos sólidos y líquidos en ciudades costeras, minimizando el aporte a los ambientes marinos.

  • Estudios y establecimiento de mejoras tecnológicas y sistemas de control para las actividades industriales pasibles de contaminar y para el uso de agroquímicos en las actividades agropecuarias.

  • Desarrollo de herramientas que permitan minimizar los disturbios ocasionados por el turismo a las áreas naturales y evaluar la capacidad de carga de sitios críticos.

  • Desarrollo de programas de concientización y transferencia en lo relativo a la importancia de la conservación de la diversidad biológica marina.


2.4 Amenazas a la Conservación de los Ecosistemas
Las principales causas sobre las que se está trabajando a fin de disminuir las amenazas sobre los ecosistemas en la República Argentina son: La contaminación, el avance de la frontera agropecuaria sobre ecosistemas naturales y el cambio climático.

2.5 Las Áreas Protegidas de la Argentina5
Las áreas protegidas constituyen una de las principales respuestas que la Argentina ha adoptado como estrategia de preservación que se ejerce a nivel de ecosistemas y en relación a las eco-regiones antes presentadas (SAyDS 2006). Puesto que, entre los objetivos principales de las áreas protegidas esta la conservación de la biodiversidad y la promoción de actividades sustentables., El grado de protección de nuestro patrimonio natural puede ser expresado como la superficie ocupada por todo tipo de áreas protegidas en relación a la superficie total de cada eco-región.
Según la base de datos (actualizada al 2006) del Sistema de Federal de Áreas Protegidas, la Argentina cuenta con 436 áreas protegidas de diferentes categorías que cubren aproximadamente 215.151 Km2 (7,71%) del territorio nacional (sector continental y la Isla de Tierra del Fuego). De estas áreas protegidas 36 (1,41% del territorio nacional) constituyen territorios de jurisdicción nacional que se encuentran bajo la autoridad de la Administración de Parques Nacionales (APN). Las restantes áreas protegidas (5,6% del territorio nacional) presentan diferentes tipos de dominios distribuidos en las veintitrés jurisdicciones provinciales y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (cuadro 4). Las mismas se encuentran sujetas a distintos tipos de gestión, ya sea del órgano competente en materia ambiental, de recursos naturales o de turismo; a cargo de municipios; o de centros científico-tecnológicos (universidades, INTA, CONICET). Hay además áreas protegidas privadas, pertenecientes a organizaciones no gubernamentales (ONG) o a particulares en convenio con una ONG o con el órgano provincial. Finalmente existen las áreas protegidas de gestión mixta, entre las que se incluyen las 11 reservas de biosfera y algunos de los 19 sitios Ramsar. (cuadro 5)
Entre 2000 y 2006 la superficie total de las áreas protegidas creció en 27.059 Km2 (en 102 nuevas áreas protegidas), lo que representa un incremento del 12,58% de la superficie protegida (cuadro 6)
Si se toman como meta los valores de cobertura propuestos para el Milenio, la mitad de las eco-regiones (Altos Andes, Bosques Patagónicos, Esteros del Iberá, Monte de Sierras y Bolsones, Puna, Yungas y Selva Paranaense) cumplen dicho requisito. Las restantes están subrepresentadas, con valores inferiores al promedio nacional de 7,71%. Las eco-regiones con menor proporción de áreas protegidas son los Campos y Malezales, el Espinal, la Pampa y el Chaco Húmedo (cuadro 7). La Selva Paranaense presenta un caso especial: si bien su representatividad en territorio argentino es satisfactoria (18,43%), es una eco-región casi extinta en el Continente.
A fines del año 2003 se concretó la conformación del Sistema Federal de Áreas Protegidas (SIFAP) fruto del acuerdo entre las provincias por medio del Consejo Federal del Medio Ambiente, la Administración de Parques Nacionales y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable a fin coordinar la política nacional en la materia con el objetivo de poner en práctica una estrategia de orden nacional sobre áreas protegidas.
Existen algunos proyectos de reservas marinas, entre los que se cuenta el futuro Parque Marino Golfo de San Jorge, en la costa de la Provincia del Chubut. En 2006 el gobierno nacional, a través de la Administración de Parques Nacionales, acordó con esa provincia la creación de ese parque nacional en aguas del Golfo San Jorge. Con 250 kilómetros de extensión de costas, se encuentra ubicado entre las localidades de Camarones y Comodoro Rivadavia, donde 42 islas están habitadas por lobos marinos, pingüinos y cormoranes, entre otras especies. La experiencia del Golfo San Jorge es un modelo inicial para abordar la necesaria protección integral del ecosistema marino, de manera tal de complementar las existentes áreas marino-costeras con áreas oceánicas protegidas, teniendo en cuenta que en las primeras se encuentran los sitios de reproducción de aves y mamíferos marinos, y las segundas son parte de las áreas de alimentación de estas mismas especies y de reproducción de la ictiofauna.
Las áreas de veda pesquera, a pesar de no haber sido concebidas como áreas marinas protegidas, pueden cumplir funciones similares. En este sentido se destaca el área de Veda total y permanente en altamar – Banco de Burdwood. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable promovió en el ámbito del Consejo Federal Pesquero la creación de un área de veda pesquera permanente en un sector del Banco de Burdwood. El valor ecológico del Banco Burdwood radica en el relativo aislamiento que le confieren las aguas profundas que rodean a la meseta, lo cual sugiere una importancia particular en cuanto a endemismos de especies bentónicas. El área es especialmente relevante por la presencia de endemismos de especies bentónicas como hidrocorales, gorgonarios , escleractinias. esponjas, ofiuroideos y crustáceos (Paralomis formosa). Si bien se requiere de más investigaciones sistemáticas, según la información existente y, utilizando los criterios científicos del Convenio sobre Diversidad Biológica para identificar zonas marinas de importancia ecológica o biológica, se sugiere que el área de interés sea recomendada como “Ecosistema vulnerable, frágil o sensible

3. DIVERSIDAD DE ESPECIES
La Argentina posee una importante diversidad de especies. De hecho, a nivel mundial, es el 17mo país con mayor riqueza de especies vegetales y el séptimo entre los países de America del Sur. La flora nativa argentina consta de aproximadamente 10.000 especies de plantas vasculares. Muchas de estas especies se hallan en regiones consideradas importantes "Centros de Biodiversidad Vegetal", es decir, áreas con una gran riqueza en especies florísticas y/o un importante número de especies endémicas. (las eco-regiones Chaqueñas, Altos Andes, Selva de Yungas, Bosques Patagónicos , Estepa Patagónica y Monte) (Heywood et al., 1997). Otros ejemplos son: la ecorregión Pampa que posee unas 1.800 especies de plantas superiores y la Patagonia que contiene unas 1.200 especies vegetales, de las cuales un 30% son endémicas a dicha región.
En cuanto a fauna, hay cerca de 2.400 especies de vertebrados autóctonos (mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces)6. Parte importante del litoral del Noreste es considerado como un área clave de diversidad de peces, y de moluscos acuáticos (Groombridge, 1992). La Argentina es el 15to país con mayor número de especies endémicas de vertebrados superiores en el mundo (y 6to en America del Sur). (Groombridge, 1992). Ocupa una similar situación en cuanto al número estimado de especies globalmente amenazadas de extinción que habitan su territorio.

El estado de conservación de todos los taxones presentes en la Argentina aún no ha sido inventariado. De hecho, los estudios que se han realizado se han enfocado en determinados taxones, por lo cual el estado de conservación, tendencias y amenazas de algunos grupos (ej.: mamíferos y aves) son mejor conocidos que otros (ej.: invertebrados). A partir de 1983 (Resolución No144/83 de la Secretaría de Agricultura y Ganadería7) se han publicado diversos listados indicando el estado de conservación de los vertebrados terrestres. .


Actualmente existen tres listados que indican el estado de conservación de ciertos grupos de la flora y fauna argentina que han sido reconocidos oficialmente por las autoridades nacionales.
El primero es una clasificación (reconocida oficialmente mediante la Resolución No1030/04 de la SAyDS) de los mamíferos, reptiles y anfibios autóctonos. Este listado es el producto de talleres de trabajo realizados por representantes de la Dirección de Fauna Silvestre de la SAyDS junto a especialistas de varias instituciones nacionales y provinciales.
El segundo listado es la clasificación para las aves autóctonas (López Lanús et al.2008 ) aprobada por Resolución N° 348/10 de la SAyDS.
El tercer listado consiste la Lista Roja Preliminar de las Plantas Endémicas de la Argentina (PlanEAr) elaborada por la Universidad Nacional del Sur y adoptada mediante la Resolución No 84/2010 de la SAyDS (Boletín Oficial Nº 31.867 19; 19 de Marzo 2010). Esta lista fue elaborada a fin de dar cumplimiento a los compromisos asumidos en la Estrategia Mundial para la Conservación de Especies Vegetales del Convenio sobre Diversidad Biológica. En ella se asigna tentativamente una categoría (del I a V)8 a 1.658 especies endémicas exclusivas de la Argentina y algunas más (especies casi endémicas) cuya área de distribución se extiende a Chile y al Uruguay. Este número se acerca al del 20% de las especies que constituyen la flora del país. A 729 especies (44%) se les asignó la categoría V (el grado máximo); a 428 (26%), la categoría IV; a 400 (24%), la categoría III; a 63 (4%), la categoría II; y a 38 (3%) a la categoría I. Como se deduce de lo anterior, la mayor parte de los endemismos argentinos corresponden a las categorías de amenaza más altas.
Actualmente, se considera que tres especies autóctonas se han extinguido completamente. Estos son un insecto coleóptero (Rhantus orbignyi) y dos mamíferos: la comadrejita de vientre rojo (Cryptonanus ignitus) y el zorro de las Malvinas (Dusicyon australis). Otras tres especies animales (moluscos del género Aylacostoma sp.) y una especie vegetal (Senecio leucopeplus) subsisten únicamente en condiciones de cautiverio o cultivo, habiéndose extinguido ya todas las poblaciones silvestres en la naturaleza. La información existente indica, además, diez especies de aves que no han sido registradas en el país en los últimos 25 años, fundando la sospecha de que las mismas se puedan considerar inexistentes en el territorio nacional (extinción local), aun cuando puedan existir poblaciones en otros países.
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