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ACUERDO DE CARTAGENA


COMISION

COM/LXV/dt 2/Rev. 1


31 de agosto de 1995

Sexagesimoquinto Período Ordinario

de Sesiones de la Comisión

31 de agosto de 1995

Lima - Perú


NUEVO DISEÑO ESTRATEGICO DEL GRUPO ANDINO



EL GRUPO ANDINO EN UN NUEVO CONTEXTO


Los veintiséis años de vigencia del proceso de integración subregional andino ofrecen una buena perspectiva histórica para juzgar su evolución y los logros obtenidos como proyecto multinacional en este esfuerzo comunitario.

La integración andina ha permitido la ampliación y diversificación de la producción y el comercio sobre la base del mercado ampliado; nuevas inversiones; el desarrollo conjunto de proyectos de infraestructura; y la circulación más fluida de personas, bienes y servicios.

Ha demostrado, además, su capacidad de adaptación a los cambios en las políticas económicas de los Países Miembros y a los del contexto internacional. Convertido en un modelo abierto, el proceso andino de integración se afirma en la búsqueda de la inserción competitiva en la economía internacional, y en su contribución a los esfuerzos por la unión latinoamericana y hemisférica.


Objetivos Generales para la nueva agenda de la Integración Andina

- Profundizar el proceso de integración andino elevando los logros obtenidos en el campo comercial, y ponerlo al servicio de los objetivos de un desarrollo basado en la transformación productiva con equidad.

- Armonizar políticas económicas, adecuándolas para el desarrollo sostenible y el logro de una eficiente equidad distributiva.

- Definir políticas sociales orientadas a la elevación de la calidad de vida y al mejoramiento del acceso de los diversos grupos sociales de la Subregión a los beneficios del desarrollo.

- Articular el sistema andino de integración para superar limitaciones y responder a los nuevos desafíos de la integración.

- Avanzar hacia la integración latinoamericana y hemisférica.


La profundización del proceso de integración requiere de la adopción de medidas como el perfeccionamiento del espacio económico ampliado, de los instrumentos de política comercial, de los mecanismos aduaneros, de las políticas macroeconómicas, y de las dirigidas al desarrollo de los sectores productivos y de la competitividad. Lo que se busca es asegurar el funcionamiento transparente del mercado andino, evitando distorsiones, esforzarse en el intento de armonización de políticas económicas y, particularmente, crear las bases para fomentar la competitividad del aparato productivo del Grupo Andino. Esta profundización es funcional al proyecto de inserción competitiva de las economías andinas, puesto que la globalización ha revalorizado los esquemas de integración, convirtiéndolos en los instrumentos más idóneos en el proceso de interdependencia económica mundial.

El perfeccionamiento de la Unión Aduanera y la estrategia de la complementación industrial son compromisos que la Subregión asume para asegurar su competitividad internacional y para coadyuvar a su propia transformación productiva con equidad.

El compromiso andino se orienta a fortalecer las instituciones democráticas, por modernizar los Estados descentralizando los recursos de los mismos, por optimizar la inversión en desarrollo humano, por profundizar el conocimiento tecnológico y por la adecuada utilización de sus recursos naturales.

La búsqueda de una competitividad creciente y sostenible, de una eficaz inserción internacional y del relacionamiento cooperador con otros procesos de integración, como instrumentos del desarrollo en un marco de equidad social, nos llevan a comprometernos con la renovación de los sistemas educativos de nuestras naciones. Ellos deben convertirse en soportes y en mecanismos eficaces para que nuestros pueblos asuman la innovación, la competitividad y la cooperación como actitudes y valores de su patrimonio cultural, y para que alcancen capacidades crecientes para promover la modernización en lo económico, lo social y lo institucional.

En ese marco, y dentro de la perspectiva del desarrollo económico, nuestros sistemas formales e informales de educación y de generación y difusión del conocimiento, deben contribuir a formar empresarios creativos y una fuerza laboral de competencia creciente.

El Grupo Andino se orientará a la conquista de mercados nuevos en un ámbito de políticas comerciales, monetarias, cambiarias y fiscales transparentes que eliminen las distorsiones a la libre competencia y todas aquellas trabas que desalientan la inversión en la producción.

Se debe asegurar el desarrollo de los mecanismos de mercado en el Grupo Andino, para el aprovechamiento máximo y el uso eficiente de los capitales generados por el ahorro interno subregional y la atracción de la inversión extranjera.

Una era de gran dinamismo en la economía mundial obliga a una renovación constante y a la revisión de las estructuras arancelarias y normas de calidad, así como a la creación de mecanismos adicionales para lograr la mayor transparencia y por ende la competitividad de la Subregión.

Las políticas que se adopten no habrán de interferir con el mercado si no es para mejorar su funcionamiento y crear condiciones que favorezcan la consolidación de factores de competitividad que puedan ser aprovechados por la inversión empresarial.

En ese marco, incentivarán acuerdos empresariales subregionales para lograr la complementación manufacturera a lo largo de cadenas productivas, con la doble finalidad de que se favorezca la creación de mejores escalas y otras externalidades en la producción, y se obtenga el mayor valor agregado por el producto final con miras a la exportación extrasubregional.

El Grupo Andino no puede estar al margen de los objetivos sociales de nuestros pueblos. Hasta hoy, nuestro proyecto de integración ha privilegiado los asuntos de carácter comercial, habiendo llegado el momento de diversificar sus áreas de atención ampliando su cobertura hacia los aspectos de orden social. Ello involucra un compromiso por la inversión en desarrollo humano, dando prioridad a la reforma educativa y a la solución de los problemas de salud; por la promoción de sistemas y proyectos de Economía Solidaria; y por la modernización y la ampliación de los sistemas de protección y bienestar de la población laboral.

Finalmente, el objetivo estratégico de fortalecer la coherencia global del proyecto andino de integración requiere de una reestructuración organizativa y funcional que articule un sistema institucional andino y oriente su actuación.


NUEVO DISEÑO ESTRATEGICO PARA LA INTEGRACION ANDINA

Los Jefes de Estado de los Países Miembros se reúnen nuevamente con el objetivo de hacer una evaluación de los logros obtenidos en los últimos años y de ofrecer un renovado impulso al proceso de integración a la luz del nuevo contexto internacional y del hecho auspicioso de que hoy día el Grupo Andino es más que una Zona de Libre Comercio y se encuentra inmerso en un franco proceso de construcción de una Unión Aduanera.


El Diseño Estratégico que los Presidentes Andinos adoptaron en Galápagos en 1989, el documento de profundización del mismo adoptado luego en La Paz en 1990, así como el Acta de Barahona de 1991, fueron los instrumentos que hicieron posible el resurgimiento de la integración andina y que le facilitaron al Grupo Andino adecuarse a un nuevo entorno mundial signado por la apertura de las economías, la globalización y la búsqueda de una inserción competitiva en el mercado internacional.
Ello ha tenido por efecto multiplicar nuestro comercio a punto tal que el promedio anual de crecimiento del mismo en los últimos cinco años ha bordeado el treinta por ciento, que contrasta con las cifras del crecimiento del comercio de nuestros países con el resto del mundo, cuyo promedio anual en ese período no alcanzó ni el tres por ciento. Esto ha venido acompañado con una normativa moderna y armonizada de facilitación del comercio de bienes y servicios. El desarrollo de sistemas para el tratamiento fito y zoosanitario en el sector agropecuario, así como el establecimiento del Sistema Andino de Normalización, Calidad y Reglamentos Técnicos basado en el intercambio de productos y servicios con calidad certificada, son decisiones que garantizan condiciones de competencia, evitando restricciones técnicas al comercio. A ello se ha unido la liberalización del transporte aéreo y marítimo en la Subregión, multiplicando igualmente las frecuencias de vuelo y abaratando los costos de los fletes marítimos, en ambos casos con beneficios tangibles para los consumidores y agentes económicos de nuestros países.
Importa destacar, como un esfuerzo de armonización, la adopción del Arancel Externo Común y el establecimiento del Sistema Andino de Franjas de Precios en el sector agrícola.
En materia de inversiones el mercado ampliado ha estimulado el flujo de las inversiones extranjeras a nuestra región, así como el flujo de capitales intrasubregionales.
Destaca asimismo en el área industrial el desarrollo del convenio para la industria automotriz entre Colombia, Ecuador y Venezuela que ha permitido conformar una política de desarrollo del sector.
Este nuevo contexto ha servido para una creciente actividad empresarial andina, tanto por las nuevas oportunidades de comercio abiertas, como para el emprendimiento de proyectos conjuntos.
Finalmente, es importante señalar el éxito que tuvieron las negociaciones llevadas por el Grupo Andino con la Unión Europea que determinaron la prorroga del sistema de preferencias para los productos andinos y la incorporación de Venezuela.
Corresponde al Grupo Andino ahora definir un nuevo diseño estratégico, que posibilite a la integración andina afrontar con éxito los retos del siglo XXI. Ello implica, necesariamente, profundizar los logros obtenidos y estar en capacidad de responder a los nuevos desafíos que plantea la urgente agenda social de nuestros países y el indispensable relacionamiento externo.
Dentro de esta perspectiva, tres son las grandes líneas de acción por las cuales deberá discurrir la integración andina en los próximos años: a) la profundización del proceso, b) su proyección externa, y c) el desarrollo de una agenda social en la tarea de la integración. Ello deberá estar acompañado de reformas institucionales que permitan establecer el Sistema Andino de Integración.
A. Profundización del proceso
La profundización del proceso de integración tendrá como base, de un lado, el perfeccionamiento de las normas existentes que garanticen el buen funcionamiento del espacio económico andino; y, de otro lado, la incorporación del sector servicios a éste.
Para continuar el perfeccionamiento del proceso, la Comisión del Acuerdo de Cartagena deberá adoptar Decisiones que garanticen una sana competencia, desterrando aquellas prácticas que pueden convertirse en trabas al libre comercio.
De igual manera, se debe acordar mecanismos de política comercial que aseguren el funcionamiento transparente del mercado ampliado. El perfeccionamiento de los mecanismos de mercado debe perseguir la reducción progresiva de las distorsiones a la competencia y el logro de una mayor eficacia de las protecciones efectivas de la Subregión, reconociendo la condición de Bolivia y Ecuador como países de menor desarrollo económico relativo.
Para contribuir al dinamismo en el intercambio comercial de productos manufacturados entre los Países Miembros, se armonizará el tratamiento de las Compras del Sector Público, tomando como referencia el Acuerdo sobre Contratación Pública adoptado en la Ronda Uruguay.
Con el objetivo de propiciar una mayor participación de los Países Miembros en las grandes corrientes de comercio e inversión, se coordinarán acciones permanentes y de largo plazo para asegurar mayores niveles de competitividad, complementariedad y desarrollo tecnológico. Se hará especial énfasis en el sector manufacturero, para inducir un aumento en los coeficientes de industrialización y de valor agregado de los productos.
La permanencia a largo plazo del desarrollo industrial y competitividad se fundamentan en la capacitación del recurso humano, cuya formación, como elemento del proceso económico, exige una educación más orientada a la creatividad y aplicación del conocimiento. En ese sentido, las autoridades del área industrial, conjuntamente con los gremios de la producción, formularán una propuesta que debe ser instrumentada por los Ministerios de Educación de la Subregión.
El Grupo Andino reforzará sus trabajos de armonización de políticas comerciales, monetarias, cambiarias y fiscales, a fin de avanzar en la búsqueda de alcanzar estadios superiores de integración.
Se continuará con la conformación de la Política Agropecuaria Común Andina, mediante la armonización de los instrumentos de política sectorial que inciden en el comercio de productos agropecuarios y agroindustriales.
Finalmente, habiéndose convertido el sector servicios en un elemento de la mayor importancia para el comercio, el Grupo Andino debe fijarse objetivos para que este sector se incorpore plenamente a su espacio económico. Al respecto, el primer paso será la adopción, en el curso de 1996, de un Régimen Común para la liberación del comercio de servicios en el Grupo Andino.
El Grupo Andino debe impulsar el desarrollo de infraestructuras de apoyo al desarrollo de actividades con alto potencial para la creación de sólidas ventajas competitivas, de la utilización conjunta y complementaria de recursos productivos, de la articulación espacial y el desarrollo de las regiones de los Países Miembros, y, en definitiva, del funcionamiento del espacio económico de la Subregión Andina. En particular, se continuarán las acciones orientadas al desarrollo de los sectores del transporte, comunicaciones y energía como parte de la integración física del Grupo Andino.

B. Proyección externa


Las relaciones externas del Grupo Andino deberán orientarse al logro de una inserción óptima y eficiente en la economía internacional y al mejoramiento de la competitividad de los bienes y servicios de los Países Miembros.
En este proceso nuestros países buscarán conciliar los propósitos de optimizar los beneficios del mercado intrasubregional para las exportaciones andinas y propiciar una negociación coordinada frente a terceros. Esta coordinación, junto con la notable profundización que ha logrado la integración andina, constituyen un fortalecimiento de la posición negociadora andina, que debe ser aprovechado por nuestros países.
La proyección natural del proceso de integración es su relacionamiento con los otros procesos de integración, tanto regional como hemisférica y con bloques comerciales y grupos de países del mundo.
En ese sentido, las prioridades para las relaciones externas son: el establecimiento de una estrategia comunitaria para la profundización de la integración con América Latina y el Caribe, en particular con el MERCOSUR, la participación en el proceso de integración hemisférica; la profundización de las relaciones con la Unión Europea y los países del Asia-Pacífico; y, la conformación de posiciones que respondan a objetivos estratégicos en las negociaciones internacionales y frente a los diferentes foros, particularmente la Organización Mundial del Comercio.
El Grupo Andino aspira a concluir negociaciones con el MERCOSUR, para que exista una Zona de Libre Comercio Grupo Andino-MERCOSUR operando en un futuro próximo.
Para la conformación de la Zona Hemisférica de Libre Comercio, el Grupo Andino formulará posiciones conjuntas en torno a las negociaciones sobre normativa comercial y para el impulso de la cooperación económica. La Subregión propiciará los lineamientos de negociación mediante la participación coordinada en los grupos de trabajo constituidos para los temas específicos.
Las relaciones Grupo Andino-Unión Europea deberán ser profundizadas en el marco de la coincidencia de intereses entre ambos bloques, con el fin de repotenciar el diálogo político-institucional, las relaciones económicas y la cooperación en diferentes campos.
Para tal efecto, se impulsará la utilización de los diversos mecanismos de relacionamiento con la Unión Europea, en especial los orientados a vincular a los agentes económicos, a promover inversiones y a alcanzar un mejor aprovechamiento de las preferencias arancelarias especiales con un horizonte de estabilidad temporal.
El Acuerdo Marco suscrito por el Grupo Andino con la Unión Europea será el principal instrumento que permita reforzar y diversificar los vínculos económicos, promover la expansión del comercio y contribuir al mejoramiento del nivel de vida y a la consolidación del proceso de integración subregional.
En igual sentido se realizarán acciones para alcanzar un mayor acceso al mercado de los Estados Unidos de América, propiciando una utilización amplia de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas.
En cuanto a las relaciones con los países del Asia-Pacífico, se sentarán las bases para el desarrollo de la cooperación económica y el fomento del intercambio de bienes y servicios. Será importante, en este ámbito, utilizar los mecanismos de vínculo existentes con el fin de promover mecanismos de atracción de inversiones y transferencia tecnológica, capitalizando la experiencia que han tenido algunos de los países de la Subregión en el relacionamiento con dichos países.

C. Agenda social


La búsqueda de los objetivos compartidos de desarrollo social compromete al Grupo Andino a ejecutar programas y acciones que compatibilicen los esfuerzos de los Países Miembros en la necesaria participación plena de los habitantes en los beneficios de la integración, en la lucha para la eliminación de la pobreza y en la atención de necesidades de las zonas deprimidas.
En particular, a través de programas de cooperación y de intercambio de experiencias entre los Países Miembros, el Grupo Andino promoverá la aplicación de estrategias en tres vertientes:
- Inversión en el desarrollo de capital humano, dando especial prioridad a políticas y programas educativos dirigidos a renovar y mejorar la calidad de la educación básica y a programas que persigan diversificar y elevar el nivel técnico y la cobertura de los sistemas de formación profesional y capacitación para el trabajo, incentivando una creciente participación directa del aparato productivo en ello.
- Fomento de sistemas y proyectos de Economía Solidaria, orientados a promover la participación de las pequeñas empresas y de circuitos de microempresas y empresas asociativas en el espacio económico ampliado. Esta participación es fundamental para coadyuvar a la organización y a la elevación de la productividad de los sectores informales, para introducir innovaciones en las redes internas de distribución comercial que fortalezcan la competencia, y para promover el desarrollo de la capacidad de las microempresas y redes de organizaciones económicas de las comunidades.
Como instrumento de apoyo subregional a estos programas, se promoverá ampliamente la cooperación técnica internacional en su beneficio y la realización de estudios comparativos de las políticas de los Países Miembros.
- Promoción de iniciativas dirigidas a la protección y el bienestar de la población trabajadora, estimulando aquellas acciones que permitan la mejora de la calidad de vida para el trabajador andino. Por ello, además de instruir a los consejos e instituciones laborales para continuar con el proceso de armonización para el acceso a la Seguridad Social a nivel andino, se propiciará el intercambio de experiencias sobre programas de productividad laboral y participación de los trabajadores.
En este mismo marco, deberá impulsarse la armonización de políticas en los campos de la participación de la mujer en la actividad económica; de apoyo y protección a la infancia y la familia; y, de la atención a comunidades indígenas y locales, teniendo como objetivo inicial de la misma, la aproximación sobre la base de las legislaciones nacionales, en concordancia con las convenciones internacionales. Ello, enmarcado en el compromiso de propiciar políticas que conduzcan a obtener niveles de equidad que ratifiquen el carácter democrático de nuestros gobiernos, creen condiciones sociales para provocar la transformación productiva en la Subregión e incorporen cada vez mayores contingentes de la población andina a los beneficios derivados de la integración.

Articulación de un Sistema Andino de Integración


En la etapa actual del proceso, es inevitable pensar que su profundización y extensión a otras áreas del mismo requiere de la definición o del establecimiento de un verdadero sistema funcional, de suerte tal que permita enfrentar con un criterio de integración todos los aspectos que hacen a la misma y, más aún, que facilite, al interior de los países, la consecución de los objetivos de la integración.
Dentro de esta perspectiva, es conveniente reformar las instituciones de la integración a fin que puedan cumplir de manera más efectiva con los retos identificados en el nuevo Diseño Estratégico.



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