Paco” La punta del iceberg




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PACO”





La punta del iceberg

Elisa Carrió

Diputada Nacional


Sebastián Cinquerrui

Diputado Provincia de Buenos Aires. Presidente de la Comisión de Prevención de las Adicciones.


Walter Martello

Diputado Provincia de Buenos Aires. Vicepresidente Bloque ARI.



Septiembre de 2006

PACO | La punta del iceberg


Índice


  1. Introducción

  2. Coca y cocaína: su proceso de producción

  3. El contexto social del conurbano

  4. El PACO

  5. Los Precursores Químicos

  6. Las cocinas de cocaína

  7. Las villas como principales víctimas.

  8. Estadísticas y perfil del adicto

  9. Tráfico Ilegal de Drogas TID

  10. Ley de desfederalización

  11. Política sanitaria: el abandono estatal

  12. Contradicciones en el discurso oficial

  13. A modo de síntesis

  14. Consideraciones finales

Decidimos titular a este informe: “PACO: La punta del Iceberg” debido que la aparición de esta sustancia psicoactiva pone de manifiesto que, tras el fenómeno de la aparición masiva del PACO, en la República Argentina, se esconde un mundo subyacente mucho mas complejo, desconocido, violento casi indescifrable que el aparente. Los por qué de la aparición del PACO en este momento, en esta sociedad no han sido hasta ahora indagados con la profundidad que este informe presenta. Por cierto, es solo un primer capítulo en la tarea de investigación y denuncia. Decidimos entonces llamarlo “PACO: la punta del Iceberg” ya que el mismo se configura como la parte visible o conocida de un asunto, del cual se desconoce otra parte mucho mayor. Mundo al cual intentamos desnaturalizar y sacarlo de la oscuridad para que esta sociedad pueda darse una política de prevención ante la aparición de semejante flagelo.




I. Introducción

Un día alguien del grupo trajo un PACO y yo me fumé dos. Me pegó y quedé pila, sano, duro. Y así empecé. Llegué a gastarme cien mangos en una noche. Porque es una droga que te pide mucho... te pide mucho. A veces cuando quedaba manija (colgado), porque tenía moneda, me la daban igual pero si sos fisura (sin plata) te junan y te mandan a afanar"... "En dos semanas no servís para nada porque se te van las ganas de comer, de bañarte, de todo; quedás estúpido. En el barrio es un bajón ver a los pibes así, tirados en las esquinas, descalzos, deformados de tanta porquería...


Testimonio de un joven adicto al PACO en tratamiento

Hace algunos años irrumpió en la sociedad Argentina el PACO. Esta sustancia psicoactiva, que se instaló en las clases bajas, hoy se desplaza a los sectores medios.


La capacidad adictiva, y el poder destructivo de la sustancia, ha transformado a sus consumidores más vulnerables en “muertos vivos”. Esta denominación fue acuñada en los barrios más pobres, para referirse a los adictos al PACO con mayor dependencia y compromiso fisiológico.
La imagen a la que nos remite la denominación asignada a estos adictos, nos permite sin temor a equivocarnos ponderar el impacto que sobre la salud pública y la dinámica social tiene este flagelo. Flagelo que en nuestro país surge como emergente residual de una nueva etapa en el circuito de valorización del clorhidrato de cocaína (cocaína que se adquiere en la calle).
Su presencia no es casual, por el contrario, responde a condiciones preexistentes que favorecen el desarrollo del narcotráfico. Dichas condiciones se expresan, entre otras, en: indicadores de desigualdad social alarmantes con fuertes rasgos estructurales; expansión y surgimiento de bolsones de pobreza en los grandes centros urbanos; desarticulación operativa de las agencias estatales responsables de combatir el narcotráfico; carencia de tecnología adecuada para detectar el trafico ilegal de drogas por vía aérea, fluvial o ultramarina; disponibilidad a bajo precio de Precursores Químicos; controles laxos y naturalización de la corrupción.
La pobreza estructural y la marginación de millones de jóvenes son aspectos relevantes que también crean condiciones para el desarrollo del narcotráfico, no solo en nuestro país, sino también en los países tradicionalmente productores. Ya que estas condiciones facilitan el reclutamiento y consolidación de pequeñas bandas de distribuidores, como también facilita la captación de mulas: capsuleros y vagineras.
Adictos, capsuleros, vagineras y jóvenes marginales son víctimas de un negocio que crece y se consolida con la complicidad, por acción u omisión, de funcionarios del Estado; de empresarios y gobernantes que aceptan hacer cualquier tipo de transacciones, con apariencia de legalidad, sin indagar sobre el origen de los activos; de gobiernos que se benefician con el apoyo económico del narcotráfico a cambio de mantener condiciones propicias para su desarrollo.
En este contexto, el PACO es solo el emergente de uno de los negocios más rentables. De un negocio que puede sostener economías nacionales, desestabilizar gobiernos o mantenerlos en el tiempo. Pero si bien esto es cierto, el PACO continúa matando a nuestros niños y jóvenes, por lo cual debemos actuar de inmediato: desocultando el problema, poniéndolo en su verdadera dimensión y denunciando a quienes teniendo los medios y el deber no actúan en defensa de la vida.
Elaborar un documento sobre el PACO, cuando a nuestro entender el tema solo ha sido tratado como una crónica policial, significaba abordar un aspecto sustancial de la cuestión, que es el abandono de personas por parte del Estado.
El enfoque de algunos medios de comunicación sobre el tema, fue el de la crónica policial amarilla, sensacionalista, y en cierto sentido con un componente clasista utilizado “al revés”, degradado, e inclusive con visos discriminatorios, donde los pobres, y especialmente los jóvenes de barrios carenciados y villas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, parecen prisioneros de una especie de maldición que los llevaría a fumar PACO, meterse en el delito y terminar matándose en unos pocos meses, ya sea por el efecto de la droga o en manos de las fuerzas policiales o de algún vecino partidario de la justicia por mano propia.
Pero el análisis discriminatorio y con características apocalíptico-exageradas no es llamativo en el caso de algunos medios y su particular construcción de la realidad; como tampoco llama la atención que rara vez se aborde la responsabilidad de los funcionarios del área.
También queremos afirmar que Argentina ha ingresado a una nueva fase en la fábrica global de Drogas. Esto solo es posible con la complicidad, por acción u omisión, de sectores ligados al mas elevado poder político, judicial, policial y financiero, –responsable de operaciones de financiamiento y luego de lavado de activos provenientes del narcotráfico-. Esta rol se caracteriza por una nueva escala en la producción de clorhidrato de cocaína destinado al consumo de sectores de alto poder adquisitivo, o a la exportación hacia ciudades de los llamados países desarrollados.

II. Coca y cocaína: su proceso de producción

La cocaína es un alcaloide psicotrópico, naturalmente presente en las hojas de Erythroxylon coca, planta originaria de la zona andina, en particular de Bolivia y Perú, y sobre todo Colombia, donde las hojas han sido usadas durantes siglos por los nativos para aumentar su resistencia y promover sensación de bienestar.


El principal alcaloide del arbusto conocido como “coca” es la benzoilmetilecgonina, cuyas formas de presentación reconocidas son:



  • cocaína de base libre purificada,

  • cocaína de base pura,

  • sulfato de cocaína,

  • clorhidrato de cocaína1.

La producción de cocaína es un proceso de tres etapas:





  • De la hoja de coca a la pasta de coca,

  • de la pasta de coca a la base de coca,

  • de la base de coca a la cocaína.

Durante cada uno de estos pasos, los narcotraficantes utilizan una gran cantidad de productos químicos que posteriormente se arrojan como desechos en la zona circundante con el consecuente impacto ambiental negativo.


En la primera fase, durante la cual se convierte la Hoja de Coca en Pasta de Coca, proceso que generalmente se realiza cerca del sitio del cultivo, las hojas se colocan en un recipiente o un hoyo forrado en plástico en el cual se vierte un ácido fuerte (como el ácido sulfúrico), agua y kerosén. Después de agitar la mezcla, los alcaloides de la cocaína y el kerosén se separan del agua y de las hojas de coca. El agua y las hojas se sacan y se agrega carbonato de sodio a la solución de kerosén y ácido para producir un precipitado. Esta solución se arroja luego al suelo y/o se la vierte en un arroyo o río cercano. El precipitado se filtra y seca, para producir la pasta de coca.
La segunda fase, en la cual se convierte la Pasta de Coca, en Base de Coca, puede llevarse a cabo en el sitio donde se refina la Pasta de Coca o en un laboratorio que puede o no estar ubicado cerca del sitio del cultivo. En una fórmula de uso común, la Pasta de Coca se disuelve en agua con ácido sulfúrico o clorhídrico. Posteriormente se mezcla permanganato de potasio con agua y se agrega a la solución de pasta y ácido. La solución resultante se filtra y el precipitado se desecha. Se agrega agua de amoníaco a la solución filtrada para hacer que la base de la cocaína se precipite y los residuos químicos se vierten en un arroyo o río cercano.
Durante la etapa final de la conversión de la Base de Coca (sulfato de cocaína) en Cocaína (clorhidrato de cocaína), se utiliza acetona o éter para disolver la Base de Coca. Se agrega a la solución de cocaína ácido clorhídrico (ácido muriático) diluido en acetona o éter. El solvente de acetona o éter restante se desecha o recicla.

Proceso paso a paso de la obtención de cocaína, desde la hoja de coca a la sustancia psicoactiva2.



Hojas de Coca + (Carbonato potásico + Kerosén) = Extracto de Coca + (Ácido Sulfúrico) = Pasta Base de Cocaína + (Ácido sulfúrico + Amoníaco) = Pasta Lavada o Sulfato de Cocaína + (Acetona o éter + Ácido Clorhídrico + Alcohol) = Clorhidrato de Cocaína + (Bicarbonato sódico) = Free Base o Crack

Un estudio realizado por la DEA en 1993 sobre la producción de cocaína en la región del Chapare en Bolivia, demostró que la producción de un kilogramo de Base de Coca requiere tres litros de ácido sulfúrico concentrado, 10 kilogramos de cal, 60 a 80 litros de kerosén, 200 gramos de permanganato de potasio y un litro de amoníaco concentrado3.



1 Kg. Base de Coca: 3 lts. de Ácido Sulfúrico → 10 Kg. de Cal → 60 a 80 lts. de Kerosén → 200 grs. de Permanganato de potasio → 1 lts. de Amoníaco

A partir de la Pasta Base de cocaína se llega a la síntesis del clorhidrato de cocaína que, a diferencia de la Pasta Base, no se puede fumar, ya que se destruye a temperaturas elevadas.


Con el clorhidrato de cocaína llegamos a la producción de cocaína de base libre y crack. Ambas sustancias se pueden fumar. La base libre se obtiene desde el clorhidrato de cocaína añadiendo éter a elevada temperatura. Si por el contrario se utiliza bicarbonato de sodio, amoniaco y agua sometiendo la mezcla a una temperatura moderada se obtiene el crack4.
El clorhidrato de cocaína es un polvo blanco y cristalino que se inhala o se disuelve en agua y se inyecta. El crack es un tipo de cocaína de base libre que se puede fumar. Para poder ser consumida por esta vía, “fumado”, se la procesa agregándole bicarbonato de sodio. Se la denomina “crack” por el sonido crujiente que hace cuando se calienta. El crack parece bolitas o pedacitos entre blanco y habano como la sal en piedra y el jabón. El crack generalmente se fuma en una pipa y también se puede fumar con marihuana y tabaco.
La cocaína en polvo se fabrica con muchos solventes volátiles, como kerosén, benceno y gasolina y estos venenos pueden encontrarse en la cocaína que se compra en la calle. Además, los traficantes en la calle pueden "cortar" o combinar la cocaína con otras substancias que también pueden afectar la pureza (cafeína o talco).
Destacamos el estado en el cual se puede o no fumar, debido a que existen informes internos elevados desde la Policía Científica al ministerio de Seguridad Bonaerense, donde se afirma que luego de realizados los estudios de laboratorio sobre las dosis de PACO incautadas, desde la Desfederalización, no se encontró Pasta Base sino clorhidrato de cocaína al 0,04 % de concentración. Esto es Cocaína fraccionada. Esta conclusión, es a nuestro entender falsa por dos razones: la cocaína se quema al prenderla fuego de manera que pierde el efecto buscado; y es irracional la ecuación costo beneficio de importar cocaína para ser consumida en forma de PACO.
Esta Postura, la de negar la existencia de escoria de cocaína, resultante del proceso de producción, inhibe la posibilidad de pensar a la Argentina como productora de Clorhidrato de cocaína. De modo tal que se niega la creciente instalación de laboratorios o “Cocinas” en la provincia de Buenos Aires.

III. El contexto social del conurbano

"La delincuencia crece por culpa del narcotráfico", suelen decir los voceros oficiales, para exonerar de responsabilidad a un sistema que arroja cada vez más pobres a las calles y a las cárceles y que condena cada vez más gente a la desesperanza y la desesperación. Las cumbres irradian el mal ejemplo de su impunidad. Se castiga abajo lo que se aplaude arriba. El robo chico es delito contra la propiedad, el robo en gran escala es derecho de los propietarios: uno es asunto del Código Penal, el otro pertenece a la órbita de la iniciativa privada. El poder, que elogia al trabajo y a los trabajadores en sus discursos pero los maldice en sus actos, sin pudor alguno recompensa la deshonestidad y la falta de escrúpulos”
Eduardo Galeano

El mapa de ingresos de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires es más desigual que el que existe en promedio en todo el país.


Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INDEC) en el tercer trimestre del año pasado el 10% más rico de la población de la región metropolitana tuvo ingresos 35 veces superiores al 10% más pobre. A nivel nacional esa brecha es de 31 veces.
Así, no solo volvió a ampliarse la brecha entre lo que ganan los más ricos y los más pobres que viven en la región más poblada del país sino que esa distancia es récord en la serie del INDEC que arranca en 1974. En aquél momento esa brecha era de 12,3 veces.
La población incluida en las cifras del INDEC comprende a todos los que tienen algún ingreso porque trabajan en blanco o en negro, son asalariados, hacen changas, son profesionales, patrones o cuentapropistas, jubilados, rentistas o tienen un plan social.
En total son 6,7 millones de personas. El resto son otros 6 millones de adolescentes o adultos sin ingresos o menores de edad que dependen de los ingresos de sus hogares.
Además, las cifras oficiales marcan que el 15,5% de los 12,5 millones que viven en la región metropolitana —dos millones de personas— vive con 75 pesos por mes o 2,50 pesos por día. En la otra punta, en los hogares más ricos cada integrante dispone de 2.629 pesos por mes.
La estadística del INDEC marca que la distribución de los ingresos, con algunos altibajos, empeoró en los últimos 30 años con picos durante la hiperinflación de 1989/90 y la crisis de 2001/02. Sin embargo, después de una mejora, en la última medición volvió a trepar superando todos los guarismos anteriores.
Hoy, el 20% de la población se queda con el 54,6% de los ingresos. En 1974 era del 43,7%, en los 90 pasó la barrera del 50% y tras la crisis rondó el 52/53%.
En la otra punta, el 40% más pobre recibe apenas el 11,4% cuando en 1974 participaba con el 17,5%. Y con cada crisis este sector fue perdiendo posiciones, sin recuperarlas en las fases de crecimiento.
Así, pese a que se revirtió la crisis y la economía se agrandó, las franjas más ricas recibieron una porción mayor que la que llegó a los sectores más pobres.
Otro factor que pesó en la última medición fue que el INDEC relevó familias de ingresos muy altos que no había captado en las mediciones anteriores. Por eso se descuenta que en el cuarto trimestre de 2006 las relaciones de ingresos podrían mejorar si la Encuesta no logra volver a captar a esas familias muy ricas.
En términos absolutos, hoy el ingreso promedio de los porteños y del conurbano es de 986 pesos. Con relación a fines de 2001 implica una mejora nominal del 81%, levemente superior a la inflación.
Pero ese aumento se repartió en forma desigual. Mientras el 10% más rico mejoró sus ingresos un 91%, entre el 10% más bajo la mejora fue de solo el 53%. Así, entre otras razones, la inflación provocó una transferencia de ingresos de los más humildes a las franjas más acomodadas.

¿Qué ocurre en la provincia de Buenos Aires?

El Ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, el Dr. Eduardo Di Rocco, reconoció públicamente en una nota al Diario el Día de La Plata que los delincuentes en la provincia de Buenos Aires eran “cada vez más jóvenes, más pobres y menos instruidos”.


Cuando hablamos de pobres hablamos de más del 50% de los jóvenes de la provincia de Buenos Aires, donde en los números de la macroeconomía se ve una terrible pobreza e indigencia, estacionada en niveles altísimos.



  • En la provincia de Buenos Aires viven aproximadamente 1.900.000 adolescentes entre 14 y 21 años.

  • El 50% está bajo la línea de pobreza y de ellos, un 38,8% es indigente; uno de cada cinco no estudia ni trabaja y el 2,3% es analfabeto: no sabe leer ni escribir.

  • El 13% de las madres de toda la Provincia tiene menos de 19 años.

Esta dura "radiografía” de los adolescentes de la Provincia surge de un estudio oficial del Ministerio de Desarrollo Humano y Familia bonaerense que fue base para el lanzamiento del "Proyecto Adolescentes".





  • Si el 17,4% de los chicos entre 14 y 18 años no estudia, se habla de 204.195 adolescentes en edad escolar.

  • Si el corte es hasta los 21 años, el total de jóvenes no escolarizados trepa a un 34%.

  • Del total de 10.584 menores institucionalizados al mes de mayo de 2004, el 81,9% están por causas asistenciales.

  • El 18,1% de los menores institucionalizados tienen causas penales, pero de ellos, sólo el 10% es por delitos graves.

  • Una mirada al mercado del trabajo descubre que de los 1.217.448 adolescentes entre 15 y 19 años, el 11% no estudia, ni trabaja y en el caso de las mujeres, tampoco es ama de casa.

  • En el Conurbano, el porcentaje es del 12,6% y representa a 107.443 jóvenes.

  • Si se toman solamente los varones, los porcentajes alcanzan los 17,5 puntos en el conurbano y 15,8 en el total del país.

  • Si se analiza el segmento entre 20 y 24 años, el 20,5% no estudia, ni trabaja y tampoco es ama de casa. En 1998 sólo era del 13,3%. En los partidos del conurbano el porcentaje es superior al de la provincia (23.1%), en tanto en 1998 ascendía al 14,7%. Si se toman solamente los varones las cifras actuales alcanzan el 28,4% en el conurbano y el 24% en el total del país.

Es altamente probable que la repentina preocupación de los medios respecto al PACO, viene acompañada de la situación de inseguridad que sufren las clases medias.


Es cierto que, además que dejó de ser la droga de los pobres y llegó a los estratos sociales medios bajos y medios, que al amparo del crecimiento del precio de la cocaína empiezan a consumir PACO.
Este rumbo sólo puede modificarse con políticas de asistencia social orientadas a la recuperación de los chicos atrapados por el consumo o la distribución de drogas y con la creación de mayores oportunidades de trabajo para los mayores.
Es imprescindible intensificar la tarea de prevención, que incluye no solo a la educación, instrucción, distribución de información, sino fundamentalmente atacar las condiciones económicas y sociales que lleva a la marginación de millones de Argentinos.

IV. El PACO

El “PACO” es la forma de presentación comercial del Residuo del proceso de transformación del sulfato de cocaína en clorhidrato de cocaína. Es su unidad de venta, el equivalente al “porro” para la marihuana, o al “raviol” o “papel” para la cocaína. Su calidad varía según el fraccionador y la capacidad de compra del consumidor.





  • El insumo básico del PACO es el residuo del proceso de transformación de la Pasta Base en Cocaína.

Con el objeto de “estirar” la sustancia a fin de obtener mayor beneficio económico, suele mezclarse con multiplicidad de elementos, incorporados con el solo fin de simular aspecto y olor de la sustancia base. Según informes judiciales se han incautado sustancias que contenían herbicidas y hasta vidrio de tubos fluorescentes molidos.


Victoria Rangugni, licenciada en Trabajo Social y master en Sociología del Derecho, coordinó un estudio de la Asociación Intercambios que indaga sobre el consumo de PACO. “Una de las primeras tareas del equipo de investigadores fue la de intentar aclarar qué es exactamente la Pasta Base de cocaína (PBC), o PACO. Tal como ocurrió en otras investigaciones sobre usos de drogas, fueron los usuarios los que demostraron tener más conocimiento sobre lo que fuman, y no los expertos o profesionales que desde su área trabajan en la problemática. El consenso de los fumadores de PACO es que lo que aspiran de las pipas a las que cargan con una dosis para un “subidón” de pocos minutos es el desecho de la producción de cocaína”5.

PACOPAsta Base de COcaína

“PACO” es el apócope de “Pasta Base de COcaína”, nombre vulgar por el que todos reconocen al residuo de la PBC. Residuo que se obtiene en el proceso de transformación de aquella en el clorhidrato de cocaína. La relación entre el producto terminado y los residuos es de 1 a 1,5 aproximadamente. De manera que de tres kilos de Pasta Base se obtiene 1 kilo de clorhidrato de cocaína y en promedio 1,5 kilogramos de residuo de Pasta Base, insumo esencial para la fabricación de PACO.


3 Kg. Pasta Base



1 Kg. de Cocaína





1,5 Kg. de residuo de Pasta Base (PACO)
Este residuo puede contener hasta no más de un 5% de cocaína. Asimismo, el residuo es nuevamente “cortado” por los vendedores minoristas “kioscos”, variando sustancialmente la cantidad utilizada. Cuesta un peso la dosis, aunque su precio varía de acuerdo a la calidad.
Cabe señalar que no hay coincidencia entre los organismos del Estado, las instituciones especializadas, las universidades, los académicos, respecto a una unívoca definición del término PACO, de cómo esta compuesto el PACO. Se tiende a equipararlo con Pasta Cruda, Pasta Base de Cocaína, Pasta de Coca, Cocaína Cortada, Residuo de la Producción de Cocaína, como si se tratara de lo mismo. Tal es el caso de los trabajos de investigación que realizó el Observatorio de Drogas del Sedronar. Pese a lo valioso de la información registrada, no define las variables que utiliza confundiendo los conceptos.
Los nuevos consumidores son chicos de 13 o 14 años, registrándose últimamente niños de 9 años, que directamente empiezan con PACO y son víctimas de su propia vulnerabilidad. Aunque es una droga consumida principalmente en las clases bajas, no todos son marginales.
No debería confundirse al PACO con el "BAZUCO", que hace tiempo se consume en países como Perú y Colombia. Otras denominaciones del BAZUCO son "Mono" o "Marciano", si se la mezcla con tabaco o marihuana, respectivamente. De aspecto amarillento o amarronado, dependiendo los Precursores Químicos que se utilicen. A diferencia de la cocaína, el PACO es posible fumarlo. El “bazuco”, el “mono” o “marciano”, en efecto poseen Pasta Base y no el RESIDUO de la fabricación de Clorhidrato de Cocaína. Cabe destacar que la cocaína es posible fumarla en su formato de Crack, que es un proceso posterior al de la fabricación del Clorhidrato.
Este es un punto central a tener en cuenta, debido a que confundir Residuo con Clorhidrato como insumo para el PACO, implica pararse sobre distintas hipótesis que afirman o niegan la producción de Cocaína en la Argentina. El Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, sostiene que en Argentina no se puede fabricar PACO con residuo debido a que eso solo puede darse en los lugares donde se cultiva la Hoja de Coca6
El PACO se fuma en pipas hechas con un caño de aluminio ahuecado, generalmente se utiliza una antena de televisión o una guía de cortinas, a las que se les coloca en el fondo tabaco quemado que tiene la función de encender y mantener el calor para la volatilización del polvo. El efecto por fumar (entre 8 y 40 segundos) varía de acuerdo al tipo de precursores incluidos en la preparación, pero es casi automático. Se va con la misma intensidad. En pocos minutos desaparece pero provoca una compulsividad insoportable a seguir fumando.7
Las principales características de los efectos del PACO son:



  • Alta toxicidad para el organismo;

  • Rápida absorción del producto y corta duración del efecto (pocos minutos);

  • Alta adicción, un solo consumo genera en el organismo una fuerte compulsión a repetir la experiencia proporcionada.

El PACO genera una fuerte adicción y a los tres meses de su consumo el cerebro presenta daños neurológicos irreversibles, los cuales continúan agravándose al proseguir el consumo.


Los daños se producen en el lóbulo frontal del cerebro, región en donde residen centros neuronales ocupados de funciones motoras, de la memoria, del comportamiento social y del razonamiento lógico.
Atacadas estas funciones neuronales el resultado observable en el adicto es una severa degradación de la personalidad en los aspectos cognitivos, comportamental y psicológico.
El adicto siente una irrefrenable pulsión a repetir la experiencia proporcionada por la dosis (dada su intensidad pero su efecto pasajero), que lo obliga a volver a consumir el producto. La adicción lo ata al producto, ya que paulatinamente éste altera la bioquímica del cerebro, en donde termina substituyendo neurotransmisores producidos naturalmente por el cuerpo, por sus símiles artificiales de mayor metabolización y potencia.
El “daño” que produce está relacionado con la “calidad del producto” y con las características propias del consumidor, desde el punto de vista psicológico y fisiológico. Este punto es particularmente importante, ya que se ha detectado que el PACO no solo es consumido por las clases más postergadas, sino que también es consumido en sectores de clase media. El PACO no es como se afirma la “droga de los pobres”, al menos no lo es con exclusividad. Adictos pertenecientes a otras clases sociales también lo consumen. La diferencia entre unos y otros está determinada por la privacidad en el consumo, por las condiciones materiales de vida (alimentación adecuada, acceso a la salud, etc.) y por la “calidad” del producto que consumen.
En una investigación sobre el tema que ha realizado la organización Intercambios aparece un consumo cada vez más grande de PACO en sectores medios de la Ciudad de Buenos Aires, con usuarios de la droga de mayores franjas etarias, con un mayor cuidado de la salud y con un manejo distinto de la sustancia y de la adicción, que fuman en lugares privados, resguardados del peligro que significa para una actividad ilegal el hecho de su exposición pública.
En este sentido podemos afirmar que el PACO mata, pero lo hace en forma diferencial.
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