Lunes 27 de diciembre de 2004 hoja geobiológica pampeana




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Hoja Geobiológica Pampean Año xvi (2004), Nº 12


Lunes 27 de diciembre de 2004




HOJA GEOBIOLÓGICA PAMPEANA


Órgano del Consejo Profesional de Ciencias Naturales de La Pampa

(Fundada el 12 de marzo de 1989 por el Dr. AP. Calmels)



Editores responsables: Dr. A.P. Calmels y Lic. O.C. Carballo


Corresponsales: Biología, Lic. Julio R. Peluffo

Geología, Lic. Eduardo Mariño

Recursos Naturales, Lic. Graciela Bazán

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HABLEMOS BIEN


en Geomorfología

(Continuación)

450.- SOBREIMPOSICIÓN, EPIGÉNESIS



La red fluvial, establecida sobre la cubierta, al hundirse en el subbasamento, puede mantener al menos sus direcciones principales, que estarán en disarmonía con la estructura de los terrenos atacados. El drenaje está, entonces, sobreimpuesto I.. superimposed (G. Maw, 1866; J.W. Powell, 1875), abreviado en superpuesto I. superposed, F. surimposé, A. aufgelegt: hay superimposición, superposición del drenaje sobre la estructura. Epigénesis, Epigenese, epigenetisch (F. v. Richthofen, 1886), F. épigénie, épigénetique, tienen el mismo sentido, pero son menos claros. Otros sinónimos: imposed, impressed, Inherited (ríos, cursos), Erbflüsse, deberían ser reservados para los ríos, que han persistido de un ciclo a otro sin fase intermediaria de fosilización (C.A. Cotton). En una serie de capas concordante moderadamente desordenadas, un río adaptado a la estructura de las capas superiores, al hundirse verticalmente, puede encontrarse inadaptado a la de las capas profundas: structural superposition (W.M. Davis), conformable superposition (C.A. Cotton).
451.- “MENDIPS”

Una prominencia F. proéminence, I. prominence, A. Aufragung del zócalo (resistente) que ha sido envuelta F. enveloppée, enrobée, I. enveloped, A. eingehüllt, umgeschichtel, por los terrenos de cobertura, luego desprendida (por erosión) F. dégagée, I. left upstanding, A. herausgearbeitet, constituye, desde el punto de vista de la estructura, un enclave F. une enclave, I. inlier, A. Einlieger y, desde el punto de vista del relieve, un mendip (W.M. Davis, 1912, de acuerdo con los Mendip Hills, Inglaterra).


452.- MACIZO ANTIGUO,

DEPRESIÓN PERIFÉRICA

Una parte del subbasamento (resistente) que domina la porción adyacente de la cubierta, ribete F. bordure, I. margin, A. Saum , es, con respecto a aquélla, un oldland, F. massif ancíen, A. Altland. Cuando la base de la cubierta es netamente menos resistente que las capas subyacentes, el macizo antiguo es rodeado por una depresión (subsecuente) periférica (Emm. de Martonne), I. inner lowland (W.M. Davis), A. inneres Tiefland. El pasaje del macizo antiguo al ribete está bastante a menudo marcado por una línea, o más bien una zona (de rápidos y de caídas F. chutes, I. fall-line, fall-zone, A. Fallinie, Fall-zone.
453.- SUPERFICIES CON FACETAS

O “MORVANES”

Si el macizo antiguo ha sido truncado en su ribete por una superficie de aplanamiento, la erosión ulterior denuda una parte del ribete y revela la superficie fósil subyacente, ésta, inclinada, aparecerá recortada por la superficie más reciente: intersecting surfaces, intersecting peneplains, A. sich durchkreuzende Abtragungsflächen, F. suface (d’érosion) à facettes, I. facets of peneplains (C.A. Cotton). El macizo antiguo es, entonces, un morván (W.M. Davis, 1912). El Morván francés, en realidad, tiene una historia más complicada.

EL RELIEVE DE LAS

ESTRUCTURAS FALLADAS

LOS ACCIDENTES

454.- DEFINICIONES

Una falla o paraclasa F. faille, paraclase (A, Daubrée), I. fault, A. Bruch Verwerfung, Sprung es una fractura F. cassure, fracture, I. break, A. Bruch con desnivelación, desplazamiento (diferencial) F. dénivellation, déplacement (différentiel), I. displacement, Throw, A. Verschiebung, Verstellung de los terrenos adyacentes, labios, paquetes F. lèvres, paquets, I. sides, walls, jaws, A. Seiten, Schollen, Flügel: uno de los labios, high side, A. Hochscholle está (relativamente) sobreelevado F. soulevée, I. raised, (uo)lifted, heaved upthrown, upcut, A. gehoben, mientras que el otro, low side, A. Tiefscholle está bajado F. abaissée, I. lowered, depressed, dropped, downthrown, downcast, A. gesenkt. La falla mira hacia el labio descendido F. la lèvre abaissée, I. faces the low side, overlooks the low side, A. schaut nach der Tiefscholte.


455.- SUPERFICIE DE FALLA

El movimiento se hace según una superficie de falla F.surface de faille, I. fault surface, A. Verwerfungs, Kluftfläche que no es siempre un plano de falla F. plan de faille, I. fault plane, A. Verwerfungsebene. La superficie es algunas veces vertical F. verticale, A. verticale, seiger y de ordinario inclinada F. inclinée, I. inclined, A. geneigt, Schräg, presentando una cierta pendiente F. pente, pendage, I. dip,slant, hade (separación de la vertical), A. Neigung, (Ein) allen, Fallwinkel. En este último caso, el labio superior, reposando sobre el plano de falla, es el techo F. toit, I. hanging wall, A. hangende Scholle, Hangendes; el labio inferior es el muro F. mur, I. foot wall, A. liegende Scholle, Liegendes.


456.- LÍNEA DE FALLA

La intersección de la superficie de falla con el terreno (o, si el relieve es fuerte, por un plano horizontal) es la traza F. trace, affleurement, I. trace, outcrop, A. Ausbiss, Aufschluss, la línea de falla F. ligne de faille, I. fault line, A. Bruchlinie, verwerfungslinie. La falla puede ser, con relación a la dirección (de las capas) F. direction (des couches), I. strike, A. Streichen, longitudinales, direccionales F. longitudinale, directionnelle, I. strike fault, transversal F. transversale, I. transverse fault, dip fault, u oblicua F. oblique.



(Continuará)

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¿QUÉ GEÓLOGOS DEBERÍAMOS FORMAR PARA EL FUTURO?

La Geología y sus oficios, desde hace una o dos décadas, han experimentado una profunda mutación, muchas veces calificada de revolución. Es que el conocimiento del subsuelo profundo, la comprensión de los mecanismos corticales, desaparecen frente al estudio de los fenómenos más superficiales que implican los suelos, la hidrosfera, los climas y paleoclimas, los peligros naturales y otros elementos constitutivos del ambiente. En la mayor parte del mundo, la actividad minera se ha hundido y se ha pasado al estado post-minero en el cual, en una percepción societaria de la ciencia, que se ha vuelto impresa de escepticismo, aun de temor, la Geología es mirada como una fuente de polución que es necesario reparar. Los combustibles fósiles están acusados de acentuar el efecto de invernadero, y su carácter no renovable hace que su agotamiento previsible comporte una emoción comprensible, a veces exagerada por los medios.



De esto surgen serios interrogantes sobre el futuro de la exploración petrolera. Sin embargo, la noción de desarrollo durable implica obligatoriamente el acceso compartido a la energía, y las energías renovables alternativas no pueden, en lo inmediato, en razón de su costo, sustituir totalmente a los hidrocarburos, cuyo agotamiento de reservas, ha anunciado hace diez años para el 2030, es por otra parte retrasado sin cesar. Las necesidades en materias primas de todo tipo (minerales, combustibles, materiales minerales, etc) van a perdurar evidentemente. Pero su satisfacción debe integrarse, en lo sucesivo, en una óptica global respetuosa del ambiente presente y de la necesidad de las generaciones futuras.

Además de este cambio fundamental de las preocupaciones dominantes, las herramientas del geólogo han evolucionado, recurriendo cada vez más a la informática, a los SIG, teledetección, a la simulación numérica, a la modelización 2D y 3D, aun a la realidad virtual. En este contexto en el cual la utilización de las informaciones en los modelos emprende el paso sobre su adquisición, y en el cual se elaboran bases de datos establecidas sobre elementos acumulados desde décadas, ¿cuál es el lugar acordado a la indispensable actualización de estos datos surgidos como resultado de la observación naturalista? En la formación de nuestra disciplina, ¿hay en ella lugar, todavía, de manera significativa, para la observación cualitativa, el trabajo de terreno y los relevamientos cartográficos? ¿Se requiere continuar enseñando conocimientos fundamentales en petrología, estratigrafía, geología estructural, etc.?

La necesidad se hace sentir, en la profesión, al analizar estas cuestiones e intentar esclarecer el contorno de los oficios del mañana en Geología y la formación adecuada para prepararse a ello. ¿La situación de estos oficios es idéntica en todas partes sobre nuestro planeta, en la hora de la globalización? En corolario, ¿cuáles son las enseñanzas que es pertinente dispensar a nuestros estudiantes para que ellos satisfagan mejor las necesidades profesionales, en el momento en el cual se emplaza la armonización del Mercosur? Por otra parte, ¿cuáles son las aspiraciones de estos estudiantes? ¿Cómo organizar la formación continua que, teniendo en cuenta los progresos tecnológicos, será llevada a tomar cada vez más importancia en una carrera profesional?

Entonces, ¿cómo y por qué formar los futuros geocientíficos? El cómo depende de las instituciones de formación que, en nuestro país, es tarea de las universidades. No obstante, revisten gran importancia en este sentido, sobre todo para el aspecto tecnológico, o aplicación de la ciencia, las pasantías que suelen acordar algunas empresas a los estudiantes avanzados o a los recientemente graduados.

En cuanto al por qué depende de una filosofía que se tiene interés de adoptar rápidamente cuando se quiere que los futuros geocientíficos encuentren empleo. Para el sector privado común, está claro: es necesario hacer lo que puede ser útil a la sociedad y a las industrias. Se podría replicar que el derecho a la cultura está inscripto en nuestra constitución nacional. Sin embargo, resta que este derecho dependa al menos de las instituciones de enseñanza que dependen del Estado, desde las escuelas primarias hasta las universidades. En este escenario, son las universidades quienes deben ejercer su autonomía renovada, para continuar la enseñanza de lo utilitario pero también de lo cultural. Numerosas ramas de las ciencias naturales dependen de ello.

La diversidad que ha alcanzado la Geología en su requerimiento de otras ramas de la ciencia, se pone en evidencia en su Inter.-, multi- o pluridisciplinaridad: lo que distingue al geocientífico del geólogo es su espíritu abierto, su capacidad de formarse toda la vida (Long Life Learning de los anglohablantes). Y ese geólogo debe ser formado en disciplinas variadas, desde el terreno al modelado; no puede ser especialista del conjunto de las especialidades de las geociencias, pero su formación, sus gustos y su dinamismo personales deben hacerlo capaz de formarse y de adaptarse a todo lo largo de su carrera.

¡Meditemos en esto, quienes somos docentes universitarios! De lo contrario, no tendremos continuadores que lleven adelante la gloriosa enseña de la Geología que nos enseñaron a custodiar y engrandecer nuestros mayores

Dr. Augusto Pablo Calmels

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SOBRE LAS TRAZAS DE LOS DINOSAURIOS SAURÓPODOS DE ÁFRICA

Siempre África aporta casos nuevos” exclamaba el poeta Jean Temporal en 1556. La exploración zoológica del continente africano debía confirmar sus dichos, introduciendo en las casas de fieras de los países europeos, animales tan extraños como la jirafa, el rinoceronte, el gorila o el okapi.

Lo que es verdad de la zoología africana, lo es otro tanto de la paleozoología. Y para sólo tomar el ejemplo de los dinosaurios Saurópodos, el poblamiento africano de estos grandes reptiles cuadrúpedos vegetarianos característicos del mundo mesozoico, no tiene nada que envidiar al de América del Norte, vuelto célebre por los descubrimientos del Diplodocus, del Camarasaurus o del Apatosaurus.

Un siglo de prospecciones y de exploraciones ha permitido descubrir en África y en Madagascar, notables yacimientos de dinosaurios y poner en evidencia una fauna muy variada y espectacular. Una obra aparecida recientemente (Maier Gerhard, 2003. African Dinosaurs Unearthed. The Tendaguru Expeditions. Indiana University Pres, 380 p.. Bloomington.) cuenta la extraordinaria aventura científica y humana de la cosecha y del estudio de los dinosaurios de Tendaguru, sitio fosilífero del Jurásico superior, situado a 75 km al noroeste de la ciudad de Undi en Tanzania (África del Este).

Es una epopeya que ha sido notablemente contada por Gerhard Maier, un ingeniero que ha trabajado durante una decena de años como preparador en el Royal Tyrrell Museum de Paleontología en el occidente de Canadá. Esta epopeya comienza en 1906, con el descubrimiento por el prospector geólogo Bernhard Sattler de enormes osamentas fosilizadas en una región que era entonces una colonia alemana. Al año siguiente, el primer paleontólogo enviado sobre los lugares, Eberhard Fraas de Stutgart, remontando una crisis severa de disentería amebiana, confirmó la riqueza fosilífera de los afloramientos, aunque sólo podía permanecer sobre el terreno una semana. Él invitó a Willhelm von Branca, su amigo y director del museo de Historia Natural de Berlín, a movilizar grandes medios financieros y a elegir colaboradores excepcionales que, desde 1909 a 1913, al precio de esfuerzos inauditos, lograron extraer de las colinas del Tendaguru, excavando más de 100 localidades fosilíferas, 225 toneladas de osamentas de dinosaurios. Estas osamentas fueron transportadas a lomo de hombre hasta la costa, envueltas en 5.000 yesos reforzados por bambú, luego expedidas en más de 850 cajas por barco hasta Berlín. Werner Lanensch y Edwin Henning, luego Hans Reck y su señora Ina fueron los artesanos de este éxito. Tuvieron que sobreponerse a innumerables dificultades y fueron sometidos, entre otros problemas, a la quema de campos y a la falta de agua en la estación seca, o a las lluvias torrenciales durante el monzón; emplearon cerca de 500 africanos que removieron decenas de miles de toneladas de sedimentos; pudieron recolectar elementos de esqueletos más o menos articulados y describir las osamentas de varios dinosaurios actualmente célebres, de los cuales el famoso Saurópodo Brachiosaurus, de dimensiones impresionantes, con la cabeza culminando a 13 m de altura y con un peso estimado de 30 a 50 toneladas. La fauna del Tendaguru, muy rica, comprendía otros grandes dinosaurios herbívoros: Dicroeosaurus, Barosaurus, Tornieria y Janenschia, pero igualmente Terópodos, tales como Elaphrosaurus, un Ornithópodo, Dyrosaurus, un Stegosauro, Kentrosaurus, así como peces, aves, tiburones, reptiles voladores y un mamífero.

Pero la guerra de 1914 a 1918 vino a interrumpir los esfuerzos de los investigadores y el conflicto se extendió hasta en África del Este, donde los alemanes y sus tropas africanas se batieron en el curso de una guerrilla feroz entre los soldados ingleses y sus tropas africanas de las colonias vecinas. Habiendo sido expulsados los alemanes, al final del conflicto, los investigadores retomaron en 1924 bajo el cayado de los ingleses y del Museo de Historia Natural de Londres. Un cazador de fósiles canadiense, William Cutler, asistido con un cierto Louis Leakey –que se volvería célebre más tarde al descubrir Hominídeos fósiles en el valle de Olduvai- comenzó, a su vez, a realizar excavaciones en Tendaguru con la ayuda de un centenar de obreros africanos. Pero los acontecimientos fueron menos favorables a los británicos: en 1925 Cutler murió trágicamente de malaria sobre el terreno y el financiamiento de las operaciones se volvió problemático. Los sucesores de Cutler, Migeod, luego Parkinson, recogieron osamentas de dinosaurios hasta 1931, pero con un éxito mucho menor que el de los alemanes

Durante este tiempo, los paleontólogos alemanes sacaron provecho de sus fabulosas recolecciones y, luego de la preparación de los fósiles más espectaculares, emprendieron el montaje de esqueletos reconstituidos en los espacios del museo de Berlín; los años 1931 a 1939 vieron la consagración de todos sus esfuerzos con la inauguración, en agosto de 1937, del magnífico esqueleto de Brachiosaurus brancai y con la publicación de importantes monografías sobre la geología, sobre las faunas de vertebrados y de invertebrados del Jurásico superior de Tandaguru Las osamentas de dinosaurios de Tendaguru, transportadas a Berlín o a Londres al filo de las diferentes expediciones, iban a sufrir las amenaza de los bombardeos durante la segunda guerra mundial: a pesar de las destrucciones en Londres y las más graves de Berlín, la mayoría de los fósiles de África del Este escaparon al desastre.

Sometidas a la intemperie, en razón del lastimoso estado de los techos y de las ventanas del museo de Berlín, las colecciones de dinosaurios están de nuevo protegidas a partir de 1950. En 1953, luego de 10 años negros, la gran sala de exposición del museo reencontraba todo su esplendor, pero la colección estaba en lo sucesivo...en Berlín Este, y a partir del 13 de agosto de 1961 fue necesario franquear el muro en Check Point Charlie para tener el derecho de admirar los dinosaurios de Tendaguru. Finalmente, en 1984, a pesar del aviso contrario de los investigadores del museo, el Secretario de Estado de la República Democrática Alemana proponía enviar la colección de los dinosaurios... al Japón para una gran exposición temporaria. Muy felizmente todo pasó bien y los dinosaurios volvieron al aprisco donde es posible admirarlos actualmente, sin visa ni dificultades.

Sobre el terreno, las investigaciones prosiguieron, sin embargo con menos éxito. Hennig había regresado a Tendaguru en 1934 para realizar trabajos de geología estratigráfica y fue acogido calurosamente por los africanos; en 1961, la región festejó su independencia y tomó el nombre de Tanzania. En 1977, Dale Russell, entonces investigador del museo de Ciencias Naturales de Ottawa en Canadá, organizó dos expediciones pero las investigaciones se cortaron en 1978 con la invasión de Tanzania por las tropas ugandezas de Idi Amin Dada; en 1994, una misión común germano-tanzaniana, con Chista Werner del lado alemán, inició nuevas investigaciones sobre el terreno y, finalmente, en el 2000, los investigadores del museo Humboldt, conducidos por Wolf-Dieter Heinrich vinieron sobre los lugares donde se habían ilustrado, casi un siglo antes, sus colegas berlineses, para proceder a nuevas y fructuosas investigaciones.

El autor del relato de estas peripecias, Gerhard Maier ha realizado una hazaña al consultar una masa enorme de documentos, examinando los archivos de los diferentes actores, tanto en Alemania como en Gran Bretaña o en el Canadá; ofrece al lector un relato muy detallado, narrando, casi día por día, todos los acontecimientos, proporcionando una cronología de las diferentes campañas de excavaciones y de los desplazamientos sobre los yacimientos; suministra la lista de las localidades fosilíferas, el número y profundidad de las excavaciones, el número y la naturaleza de las osamentas recogidas, la cantidad de cajas, el número de los obreros reclutados, él trazó las etapas de liberación en Berlín de la ganga de piedra de los físiles. El autor indica cuáles piezas fueron utilizadas para la reconstitución del esqueleto, retraza las operaciones de montado de estos huesos extremadamente pesados y expone las técnicas empleadas.

Tratando todos estos detalles, Gerhard Maier no olvida los aspectos humanos de estas expediciones y de estos trabajos: con objetividad, presenta el carácter de los diferentes investigadores, sus cualidades y sus defectos, las rivalidades y los conflictos entre fuertes personalidades, las relaciones amistosas o difíciles con los empleados africanos, los hechos ridículos o trágicos, el todo sobre el fondo de nacionalismo, de competición internacional, de colonización alemana e inglesa, de guerras y de partición luego de reunificación de Alemania.

En un último capítulo particularmente notable, Gerhard Maier bosqueja a manera de conclusión un vasto cuadro que muestra el aporte científico significativo que constituyen los resultados de las expediciones de Tendaguru. Traza un balance detallado de todas las cuestiones que se han planteado o que se plantean todavía en los dominios de la estratigrafía, de la sedimentología de las capas de Tendaguru; pasa en revista todo lo que se sabe de las plantas, de los invertebrados y de los vertebrados fósiles encontrados en estos yacimientos y en la región; hace la actualización sobre la biogeografía de esta parte de África en el Jurásico superior, examina las cuestiones de tafonomía y termina con algunas páginas sobre la paleobiología de los dinosaurios de Tendaguru que tienen en cuenta los trabajos más recientes.

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