Hevea brasilensis M. Arg. Família Euphorbiaceae Nomes Populares




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Hevea brasilensis M. Arg.

Família Euphorbiaceae








Nomes Populares
Seringueira, seringa, seringa-verdadeira, cau-chu,
árvore-da-borracha, seringueira-preta (AC), seringueira-branca.
Características Morfológicas
Planta lactescente de 20-30m de altura, com tronco de 30-60cm de diâmetro.
Folhas compostas trifolioladas, com folíolos membranáceos de glabros.
Ocorrência
Região amazônica, na margem de rios e lugares inuncdáveis da mata de terra firme. Existe na floresta amazônia mais 11 espécies de seringueira, toda do gênero Hevea e muito parecidos com essa espécie.







Madeira
Madeira leve (densidade 0,45 g/cm3),
mole, de baixa durabilidade natural.
 






Fenologia
Floresce a partir de agosto, prolongando-se até início de novembro.
A maturação dos frutos ocorre no período de abril a maio.
Utilidade
A madeira pode ser empregada para tabuado, forros e caixotaria. Seu maior valor reside no látex extraído do seu tronco, que é transofrmado em borracha de excelente qualidade; sua exportação representou no passado a maior atividade econômica da região, colocando o Brasil durante muito tempo como o único produtor e exportador desse produto. No século passado foram contrabandeadas sementes dessa espécie para a Ásia, onde adaptou-se perfeitamente bem; a partir dessa época, vários países aisáticos passaram também a produzir e exportar borracha. As amêndoas (sementes) fornecem óleo secativo muito usado na indústria de tintas e vernizes. Atualmente essa espécie é cultivada em todo o Brasil tropical.

El árbol del caucho (árbol que llora)

Los árboles de caucho natural son originarios de la zona amazónica sudamericana, pero fueron llevados a Indonesia y Malasia donde se produce hoy la mayor cantidad de caucho natural.

Mide unos 15 o 20 m de altura y está cubierto de grandes hojas ovaladas de color oscuro, que produce capullos de color amarillento, los cuales son reemplazados posteriormente por grandes vainas contenedoras de tres semillas de color pardusco y de unos 2mm de longitud. En el momento oportuno, la semilla es expulsada de la vaina con una fuerza tal, que puede quedar depositada a más de 30 m de distancia de la planta original.

Desde la antigüedad, este árbol era conocido y utilizado por los nativos de América para la obtención del látex, un líquido blanquecino y lechoso que se obtiene mediante incisiones producidas en la corteza del árbol.

El nombre de caucho proviene de la palabra cautchuc con la que los indios habitantes de Perú designaban al árbol hevea, y que significa “árbol que llora". Los europeos conocieron por primera vez esta sustancia al producirse el descubrimiento de América, y el mismo Hernán Cortés pudo comprobar la existencia de algunos objetos fabricados por los indios con este material; con ella confeccionaban abrigos, calzados resistentes al agua y pelotas que empleaban en determinados juegos rituales y juntas de canalizaciones de agua herméticas.

El caucho natural es un líquido lechoso que fluye de ciertos árboles. Con él se hace el conocido hule o goma.

Descubierto hace más de un siglo, hoy el caucho es una de las materias primas más importantes del mundo.


Primero se usaba para fabricar gomas de borrar, luego para fabricar impermeables, y hoy, debido al auge de la industria automovilística se fabrican millones de neumáticos.

El caucho natural no cubre todas las necesidades por lo que hoy la producción de caucho sintético casi triplica a la producción del natural.



Los intentos de hacer del caucio un material impermeable con el que fabricar prendas textiles se sucedieron en manos de Besson y Peal (1791), quienes patentaron un proceso de disolución del caucho para impregnar telas. Johnson (1797), Champion (1811), Clark (1815) y Hancock (1820) fueron otros investigadores en esta línea que tampoco consiguieron mayores éxitos. En 1823 Charles Macintosh logró disolver el caucho en aceite de alquitrán de hulla, y obtuvo una sustancia que utilizó como pegamento para adherir dos trozos de tela. Con este procedimiento consiguió camuflar la pegajosidad del caucho natural en el interior de la tela, pero no mejorar ninguna de sus propiedades.

Nathaniel Hayward patentó un método de impregnar con azufre el caucho que adquirió más tarde Charles Goodyear, quien en 1839 descubrió por casualidad el vulcanizado. Este proceso, que permite comunicar estabilidad térmica al caucho, fue la base en la que se asentó la industria de esta sustancia, sobre todo a partir del desarrollo de los procesos de producción industrial por parte de Thomas Hancock en 1846. A partir de entonces la demanda de productos de caucho se incrementó notablemente. Ese mismo año se produce la invención de las ruedas de cámara de aire o neumáticos por R. W. Thomson, aunque su principal aplicación surgiría con la popularización de los automóviles cuarenta años después, tras las mejoras introducidas por J. B. Dunlop.



En 1860 el químico Charles Williams descubrió el isopreno como componente fundamental del caucho, lo que hizo que se comprendieran mejor los mecanismos de polimerización y se comenzaran a investigar los procesos artificiales de obtención del caucho. Tras la obtención de ciertos cauchos de propiedades muy limitadas, como el dimetilbutadieno, en 1927 el químico alemán K. W. Ziegler logró producir caucho metílico, llamado buna porque consiste en la polimerización de butadieno con adición de sodio. Un década más tarde se descubrió el proceso de vulcanizado en frío, que consiste en la inmersión en una solución del 2 al 4 % de monocloruro de azufre, que permite fabricar objetos de poco espesor.

Durante muchos años, anteriores a la Segunda Guerra Mundial que es cuando se inventó el caucho sintético, éste desató ambiciones y encendió sangrientas rivalidades en los escenarios económicos en los cuales llegó a ser una de las riquezas vegetales más cotizadas de la industria mundial.


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