Cirrostratus




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CIRROSTRATUS

Cirrostratus (en abreviatura: Cs)

DEFINICIÓN/DESCRIPCION
El Cirrostratus es una nube alta que se sitúa entre los 6.000 y 10.000 metros en latitudes medias. Normalmente de bastante extensión horizontal, de hecho puede cubrir el cielo casi por completo, dándole una apariencia lechosa y blanquecina, como una especie de velo sedoso. Sin embargo su extensión vertical no es no destacable respecto a otras nubes: unas pocas centenas de metros, sobrepasando raramente el kilómetro. Aparentemente carece de estructura visible, pero si nos fijamos veremos la mayoría de las veces una especie de entramado filamentoso por el que se cuela sin problemas la luz del sol o de la luna.

Como es obvio por su propio nombre, tiene algo de Cirrus (su altura, su composición…) y algo de Stratus (su extensión en una capa). Pero lo que distingue sobre todo a esta nube es su capacidad de formar fenómenos de halo, sobre los que se hablará largamente en este mismo libro en el apartado correspondiente. Se trata de una nube muy delgada, tanto que a veces podríamos llamarla “la nube invisible” porque puede estar y no ser percibida mas que por un leve tono blanquecino del cielo azul; y en ocasiones el único signo que tenemos de su presencia es justamente los fenómenos ópticos de halo que provoca. Además, el Cirrostratus no produce precipitación.


A veces el Cirrostratus cubre totalmente el cielo, pero en otras ocasiones sólo lo hace parcialmente y, cuando eso sucede, los bordes de esta nube de gran extensión aparecen perfectamente recortados o bien con un pequeño ribete de cirrus que hace de intersección entre el Cirrostratus y el cielo azul.

Por otro lado está el tema de las sombras; realmente la OMM no utiliza la presencia o ausencia de sombras para identificar los diversos géneros de nubes, sin embargo lo cierto es que el Cirrostratus es tan delgado y ligero que la luz del sol puede atravesarlo con la suficiente intensidad para producir sombras mas o menos recortadas o difusas, pero presentes. Esta característica disminuye cuando el sol baja demasiado en el horizonte (por debajo de 20 o 30 grados) puesto que sus rayos deben de atravesar una zona nubosa mucho mayor hasta llegar al observador.

ESPECIES

Cirrostratus fibratus (Cs fib): se trata de un velo fibroso de Cirrostratus en el que, como indica su nombre, se pueden observar estriaciones finas, como fibras leves. En realidad podría pensarse en ocasiones que se trata de un cirrus fibratus, y efectivamente puede proceder por evolución de este tipo de nube, pero el Cirrostratus ocupa una superficie más extensa y no tiene una estructura vertical sino horizontal. Además, la especie fibratus puede proceder de la evolución de un Cirrus spissatus.

Cirrostratus nebulosus (Cs neb): en esta especie el Cirrostratus se nos presenta como un amplio velo lechoso sin detalles claros y ni distinguibles. Este velo puede ser más o menos denso y su apariencia por lo tanto puede variar, pero siempre se mostrará más espeso que la especie fibratus. Puede recordar a los Stratus nebulosus, pero mucho más altos y con apariencia menos gris y brumosa.

VARIEDADES

Cirrostratus duplicatus (Cs du) : propuesto por primera vez en 1889 por el Abad Maze, se trata de un Cirrostratus superpuesto en láminas o capas, a niveles ligeramente distintos. Naturalmente, como casi todas las variedades duplicatus de las nubes, es muy difícil de apreciar puesto que es complicado decir si se trata de dos capas separadas o de una sola pero más espesa. Sin embargo, cuando al amanecer o al atardecer el sol se encuentra bajo en el horizonte podemos apreciar las diferentes capas porque una proyecta su sombra sobre otra, o bien porque una posee una coloración ligeramente distinta a otra. A veces puede verse cómo sus fibras agrupadas se entrecruzan en direcciones distintas según la altura.
Cirrostratus undulatus (Cs un): como su nombre sugiere, es un Cirrostratus que muestra pequeñas ondulaciones, generalmente estas ondulaciones se presentan bastante juntas entre sí. Son difíciles de apreciar a simple vista en el centro del día, pero basta que el sol descienda unos grados para que se puedan apreciar los pequeños rizos en leves ondulaciones, mucho más delicadas que las de los Atostratus.

Por su propio aspecto de extensa tela sin protuberancias ni señales externas visibles, los Cirrostratus carecen de nubes accesorias y rasgos suplementarios que pueden identificarse.

NUBES DESDE LAS QUE PUEDE FORMARSE
Además de su propia formación natural a partir de una extensa masa de aire húmedo que se eleva y cristaliza, el Cirrostratus puede proceder de la evolución de otras nubes. Se puede formar por la fusión de elementos de un Cirrus o de un Cirrocumulus, pasando a ser entonces una “mutación” de estas dos nubes (Cs cirromutatus, Cs cirrocumulomutatus); o bien puede mostrarse a partir de un Altostratus que va adelgazándose progresivamente de abajo hacia arriba y del que al final sólo queda su capa superior de cristales de hielo (Cs altostratusmutatus).
En otras ocasiones nace de los cristales de hielo que caen desde un Cirrocumulus (Cs cirrocumulogenitus); o bien puede nacer de la extensión del yunque de un Cumulonimbus (Cs cumulonimbogenitus).

DIFERENCIAS ENTRE CIRROSTRATUS Y OTRAS NUBES SIMILARES


El Cirrostratus puede confundirse con el Cirrus ya que éstos a veces también producen halos, pero podemos salir de la confusión si observamos la extensión del cielo que ocupa la nube, y que en el caso del Cirrostratus siempre es mayor que en el del Cirrus. Además, en los Ci las fibras de hielo se distinguen más claramente.

Es fácil distinguirlo del Altocúmulus y del Cirrocúmulus por su ausencia de estructura: todo él es una gran tela más o menos opaca, pero sin partes netamente distinguibles, sin masas redondeadas y sin protuberancias.


Algo más difícil es distinguirlo del Altostratus debido a que los dos ocupan una gran extensión de cielo y a que el Cs en su especie nebulosus presenta un color grisáceo que comparte con el As. Sin embargo, el Cirrostratus es más delgado, produce sombras incluso si éstas son a veces poco definidas y por otro lado suele dar lugar a fenómenos de halo. La OMM además alude a la lentitud del movimiento aparente del Cs con respecto al As.
Finalmente el Cirrostratus nebulosus puede llegar a confundirse con el Stratus muy delgado, pero nuestra nube siempre se mostrará más blanquecina y será claramente mucho mas alta que el Stratus (esto lo podemos distinguir especialmente en las zonas montañosas, donde un stratus puede ser “atravesado” por una cima, pero ello no ocurrirá con un Cirrostratus); y sobre todo nuestra nube produce eventualmente halos y el Stratus no, salvo casos excepcionales a temperaturas extremadamente bajas. Además el Stratus nunca presenta “fibras” , y en el Cs siempre podemos verlas si nos fijamos, incluso cuando se muestra más denso.
Es difícil confundir una capa de bruma elevada con un Cirrostratus porque aquélla suele tener una apariencia más “sucia”, más amarillenta, en relación con el aspecto de gasa blanca, de sábana lechosa del Cirrostratus. Por añadidura, el Cs se ve claramente más alto que la bruma.

TIPOS DE TIEMPO ASOCIADOS


El Cirrostratus suele estar asimilado a los cambios de tiempo lentos pero inexorables; especialmente cuando un frente cálido se acerca. En ese caso la secuencia ideal de nubes puede ser como sigue: aparición de cirros separados, después aparición de una fina capa de Cirrostratus que es al principio muy leve pero que va espesándose poco a poco desde el horizonte hacia el observador, mas tarde esos Cirrostratus se convierten en un Altostratus muy extenso puntualmente acompañado de algún Cúmulus o Altocúmulus, finalmente llega la precipitación bajo un gran Nimbostratus. Naturalmente la atmósfera y su casuística infinita se encargarán de convertir esta secuencia ideal de nubes en toda una aventura meteorológica cambiante e incierta. Sin embargo podemos estar casi seguros de que después de un día apacible de Cirrostratus se avecina un cambio de tiempo, si no en el lugar exacto del observador sí al menos en las regiones próximas.

FORMACIÓN Y CONSTITUCIÓN FÍSICA



El Cirrostatus se forma en la parte delantera de los frentes cálidos cuando una masa de aire húmedo y más cálido que el de su entorno se eleva hacia capas altas y mucho más frías, produciéndose entonces un proceso de sublimación inversa o cristalización (fenómeno por el cual se pasa del estado gaseoso al sólido sin pasar por el líquido). Por lo tanto el Cs está formado por entero de cristales de hielo. Estos cristales tienen diversas formas y tamaños dependiendo de la temperatura que les rodea, y sobre todo de la velocidad a la que se han formado. Con frecuencia estos cristales de hielo son lo bastante grandes y pesados como para organizarse en forma de filamentos, en pequeñas y casi inapreciables estelas, y eso es lo que da a los Cs su apariencia casi de seda fibrosa.

Los cristales de hielo de los que está constituida esta nube, como hemos dicho, tienen diversas características. La mayoría son prismas de hielo aplastados y hexagonales de sólo unas décimas de milímetro; son estos cristales los que forman los conocidos halos de 22º de los que hablamos en otro capítulo de este libro. Pero también encontramos prismas de hielo hexagonales en forma de largas columnas, que dan lugar también a fenómenos de halo de 22º y al más raro de 46º (menos brillante).Sin embargo no son las únicas formas conocidas de cristales en un Cirrostratus; los hay en forma de agujas huecas, en forma de estrellas hexagonales, de estrellas excéntricas, incluso de columnas con sus extremidades aplastadas y mas extensas que la propia columna a las que están unidas. Según parece, de la velocidad a la que se han formado estos cristales de hielo dependen sus formas: cuanto mas rápida ha sido su formación, más extraña e intrincada es su apariencia.


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